La 64 Serie Nacional de Béisbol en Cuba atraviesa una nueva polémica tras el retraso de tres de sus cuartas subseries por problemas logísticos, un episodio que ha desatado indignación en los aficionados y ha vuelto a poner en evidencia las dificultades extradeportivas que afectan al campeonato. El propio presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Juan Reinaldo Pérez Pardo, ofreció declaraciones desde el estadio Latinoamericano de La Habana para justificar la situación, pero sus explicaciones dejaron más preguntas que respuestas.
El principal caso de demora ocurrió en el enfrentamiento entre Ciego de Ávila y Las Tunas, programado para disputarse en el estadio Julio Antonio Mella. Según Pérez Pardo, la falta de alojamiento en la provincia tunera hizo imposible que los jugadores avileños pudieran hospedarse, a pesar de que el calendario oficial ya estaba aprobado. “Es cierto que nos hablaron de la afectación, pero ya teníamos el calendario aprobado y en la provincia no había más opciones”, admitió el federativo, señalando que incluso se intentó reubicar a los visitantes en Holguín o Granma, pero esas provincias tenían sus propias instalaciones hoteleras ocupadas.
Como resultado, el choque entre Ciego de Ávila y Las Tunas se pospuso para el viernes, obligando a una reprogramación que altera el ritmo competitivo de ambos equipos. El dirigente explicó que se exploraron diversas alternativas, como adelantar juegos en Ciego de Ávila entre martes y jueves, pero tampoco fue viable por la falta de capacidad hotelera.
No fue el único contratiempo. La Comisión Nacional de Béisbol informó que otras dos subseries también sufrieron retrasos: Granma contra Industriales y Sancti Spíritus contra Isla de la Juventud. En estos casos, el problema se debió al transporte. Los equipos de Industriales y de los Piratas de Isla de la Juventud no pudieron llegar a tiempo a Batabanó por dificultades en la transportación desde Gerona, lo que obligó a reprogramar los partidos.
El periodista Pavel Otero, de la Televisión Nacional, fue el primero en dar la noticia en su cuenta de Facebook, alertando sobre la imposibilidad de iniciar los juegos en la fecha prevista. Más tarde, la Comisión Nacional confirmó la información mediante su cuenta oficial de X, añadiendo que las series afectadas tendrían que esperar para poder comenzar.
Estos episodios se suman a una larga lista de problemas que aquejan a la Serie Nacional: cuando no es el alojamiento, es la alimentación, los implementos deportivos o la falta de transporte. La situación refleja un deterioro en la organización que preocupa a jugadores y aficionados por igual. Muchos peloteros, desmotivados por las precarias condiciones, han expresado su frustración en otras ocasiones, mientras los fanáticos ven cómo se repiten los mismos fallos año tras año.
El papel de la Federación Cubana, que debería garantizar al menos condiciones básicas para el desarrollo del principal torneo de béisbol del país, vuelve a ser cuestionado. La “justificación” de Pérez Pardo, lejos de tranquilizar, evidencia la falta de planificación y recursos en un campeonato que sigue siendo el pasatiempo nacional, pero que cada temporada enfrenta más obstáculos para mantenerse a flote con la calidad y el prestigio que una vez lo distinguieron.