El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que el Gobierno priorizará la distribución de agua hacia los sectores más afectados del país en medio de una crisis nacional que impacta a cientos de miles de personas. Durante una reunión con altos funcionarios del Estado, el Gobierno y el Partido Comunista, Díaz-Canel indicó que los más necesitados recibirán primero el suministro y que la normalización del servicio se hará progresivamente, priorizando a quienes llevan más tiempo sin acceso al recurso.
Según cifras oficiales, en La Habana hay 156.725 personas afectadas por fallas en la distribución de agua a través de redes y camiones cisterna. Entre el 3 y el 6 de octubre, gracias a la incorporación de 119 pipas adicionales, se logró reducir en 111.023 la cantidad de personas afectadas, aunque todavía persisten problemas significativos en varios municipios. La vicepresidenta Inés María Chapman indicó que el déficit hídrico muestra una “tendencia a la reducción progresiva” debido a trabajos de reparación en la infraestructura, incluyendo sistemas de bombeo gravemente impactados por la crisis eléctrica.
El Gobierno asegura ejecutar más de 300 obras hidráulicas en todo el país, con una inversión aproximada de cinco mil millones de pesos, aunque no se han dado detalles sobre las localidades beneficiadas ni el desglose del presupuesto. Según el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hídricos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez, aún hay más de 400 mil personas afectadas en provincias como Holguín, Ciego de Ávila, Las Tunas y Camagüey, pese a la recuperación parcial de algunos embalses por lluvias recientes.
Las ciudades más golpeadas son La Habana y Santiago de Cuba. En Santiago, se trabaja en la Planta Potabilizadora del Sistema Noroeste (Quintero), con sustitución de válvulas, reparación de salideros y mantenimiento de conductoras. En La Habana, más de 184 mil personas continúan sin suministro estable; un plan emergente incluye distribución por pipas desde 11 tomas y 13 surtidores, con la meta de habilitar hasta 30 puntos de carga.
Los apagones agravan la crisis, ya que el suministro depende de entre 4 y 24 horas continuas de electricidad para el bombeo. Además, se reportan averías y supuestos actos ilegales contra sistemas de conducción de agua, aunque no se han dado detalles precisos. La falta de transparencia en la ejecución de los proyectos, unida al deterioro histórico de la infraestructura, mantiene a la población en alerta y genera creciente descontento social. La situación evidencia la necesidad de un plan integral y sostenible que garantice acceso estable al agua potable en todo el país.