Randy Arozarena ha vuelto a ser protagonista en octubre, esta vez vistiendo el uniforme de los Seattle Mariners, equipo con el que ha tenido una de sus temporadas más completas en la MLB. El jardinero cubano, conocido por su intensidad en el terreno y su capacidad para responder en momentos de presión, llega a la Serie Divisional con la misión de liderar una ofensiva que necesita despertar si aspira a avanzar en la Postemporada.
Durante la campaña regular 2025, Arozarena firmó su mejor rendimiento ofensivo frente a los Detroit Tigers, precisamente su rival en esta instancia. Su promedio de .325, con 24 anotadas y 17 carreras impulsadas en 38 juegos de playoffs a lo largo de su carrera, lo colocan como uno de los bateadores más consistentes de los últimos años cuando se encienden las luces de octubre. Sin embargo, su gran reto será romper la mala racha colectiva que ha acompañado a sus equipos en las últimas Postemporadas: ocho derrotas consecutivas en sus más recientes ocho apariciones.
Con Tampa Bay Rays, el cubano demostró que podía cargar con una ofensiva casi en solitario. En 2020 fue el motor que llevó a su antiguo club hasta la Serie Mundial, y en 2021 repitió su impacto al producir en cada partido frente a Boston, aunque la falta de apoyo desde el montículo y la ofensiva frustraron las aspiraciones de avanzar. Esa misma historia se repitió en 2023, cuando su equipo cayó ante Texas pese a que él conectó con solidez.
Ahora, en Seattle, el contexto parece distinto. Arozarena ha encontrado una alineación más balanceada, donde comparte responsabilidades con figuras como Julio Rodríguez y Cal Raleigh. Sin embargo, el primer juego ante Detroit dejó claro que los Marineros necesitan su mejor versión. Se fue en blanco en su debut en la serie, aunque logró anotar una carrera, señal de que su energía y agresividad siguen intactas.
El manager Dan Wilson confía en que el “Mariachi” se convierta en el termómetro ofensivo del conjunto. Su liderazgo, pasión y experiencia en escenarios de alta tensión podrían ser el impulso que Seattle necesita para revertir la historia y mantener viva su ilusión de llegar a una Serie Mundial.