🚨HAY PROBLEMAS🚨 INDER TOMA DECISION CON EQUIPO DE SERIE NACIONAL !!!

Una nueva polémica estalló en el deporte cubano cuando, una vez más, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación se convirtió en un muro frente a iniciativas individuales. Esta vez, la controversia se trasladó al escenario de la 64 Serie Nacional de Béisbol y tuvo como protagonista al aficionado holguinero Carlos Armando Buch, quien durante meses tomó dinero de su propio bolsillo para estimular el rendimiento de los jugadores de su equipo. Lo que comenzó como un gesto de agradecimiento y compromiso con la novena de su provincia terminó chocando de lleno con las regulaciones estatales.

Buch había creado un sistema de incentivos que premiaba al mejor pelotero de cada subserie con gratificaciones que oscilaban entre 5,000 y 8,000 pesos, una suma que supera con creces el salario mensual oficial de los jugadores, quienes apenas reciben alrededor de 3,500 pesos como parte del sistema deportivo nacional. En total, su aporte rondaba los 30,000 pesos mensuales, una cifra significativa teniendo en cuenta las condiciones económicas del país. Todo esto lo hacía sin buscar reconocimiento público, sin pedir acceso privilegiado al equipo y sin obtener ningún tipo de beneficio personal. Pero el esfuerzo, lejos de ser valorado, fue frenado radicalmente.

El periodista Pavel Otero compartió declaraciones de Caren Luis Pachot, director jurídico del organismo, quien afirmó que la práctica de Buch es considerada ilegal según la resolución 93 emitida por la presidencia del Inder. El funcionario explicó que el sistema deportivo cubano no admite incentivos externos, regalos o compensaciones económicas que no formen parte de sus estructuras oficiales. Según él, estas acciones podrían interpretarse como influencias indebidas y constituir violaciones al código de ética, con posibles sanciones para los implicados.

El mensaje fue contundente: cualquier aporte económico que no pase por el Estado es inadmisible. Si Buch desea continuar con su proyecto, deberá someterse a un proceso de legalización plagado de trámites burocráticos cuyo éxito luce incierto. En el modelo deportivo centralizado que impera en la isla, las iniciativas independientes no solo no se estimulan, sino que se frenan de manera tajante.

La consecuencia más dolorosa la sentirán los propios peloteros de Holguín. En un contexto de salarios mínimos, escasez de recursos y motivación en descenso, pierden un estímulo que representaba alivio y reconocimiento, además de una rareza en un sistema donde casi nunca llegan premios materiales. Lo que para un aficionado fue un acto de pasión y sacrificio se ha convertido en un ejemplo más de las limitaciones que enfrentan quienes intentan mejorar la realidad deportiva del país desde fuera de las estructuras oficiales.