Yordan Álvarez volvió a dejar su sello en las Grandes Ligas con una jornada ofensiva de ensueño frente a los New York Yankees, demostrando una vez más que está en un momento extraordinario con el madero. Si bien en el primer partido de la serie no estuvo en acción, en el segundo encendió la chispa con una actuación de 5-4, y en el tercero, este 4 de septiembre, se superó a sí mismo con un rendimiento que quedará grabado tanto en la historia de los Houston Astros como en la de los peloteros cubanos en MLB. A pesar de la derrota de los siderales con marcador de 8×4, lo hecho por el tunero fue motivo de celebración y admiración entre fanáticos y especialistas.
En esta jornada, Álvarez falló en su primer turno al bate, pero a partir de ahí mostró todo su poderío. En el tercer episodio conectó un jonrón solitario por el jardín derecho, que puso en alerta al pitcheo rival. Más adelante, en el sexto inning, volvió a sonar fuerte con un doble por el jardín izquierdo que le permitió llegar a la registradora. En el séptimo repitió la dosis con un sencillo al right field, y cerró su actuación en el noveno con un imparable en línea al left que sirvió para empujar otra carrera. Su cuenta final fue de 5-4, con doble, cuadrangular, dos impulsadas y dos anotadas, una actuación que consolidó sus frecuencias ofensivas de la temporada en .273 de promedio, .373 de OBP, .438 de slugging y .811 de OPS.
El detalle que más ha llamado la atención en esta etapa de su carrera es la manera en que ha regresado de la lista de lesionados. En apenas nueve juegos disputados tras su retorno, ocho de ellos como titular, batea para .500 con 14 hits en 28 turnos. A esto se suman ocho boletos que elevan su porcentaje de embasado a .595, con un slugging de .786 y un descomunal OPS de 1.381. En ese lapso suma dos dobles, dos cuadrangulares, siete empujadas, siete anotadas y solo dos ponches, confirmando que su disciplina en el plato y su contacto sólido lo mantienen como una amenaza constante.
Otra de las estadísticas más impresionantes tiene que ver con la calidad de sus conexiones. De 27 batazos conectados en este tramo, 20 han superado las 95 millas por hora de velocidad de salida, lo que representa un 74.1 % de hard hit. Es decir, tres de cada cuatro conexiones salen disparadas con una potencia que hace muy difícil contenerlas, un dato que reafirma el poder natural de su swing.
En cuanto al impacto histórico de su actuación, Álvarez se convirtió en el primer jugador en la historia de los Astros que logra acumular al menos cinco bases en tres juegos consecutivos frente a los Yankees. También hizo historia como el tercer cubano con dos partidos consecutivos de cuatro o más hits en Grandes Ligas, un logro que solo habían alcanzado antes Yunel Escobar en 2011 y Kendrys Morales en 2013.
Con este desempeño, el tunero llegó a 11 partidos de cuatro o más inatrapables en su carrera, lo que le permitió igualar a Leo Cárdenas, Tony González y Kendrys Morales en el puesto 16 histórico entre jugadores cubanos. Además, se coloca a un paso de alcanzar a Tony Taylor y Cookie Rojas. Dentro de su organización, también sigue escalando, ya que ahora se ubica en solitario en la décima posición, por encima de figuras como Enos Cabell, Terry Puhl y Kevin Bass, y con la oportunidad de igualar próximamente a George Springer y Joe Morgan.