La actuación de Liván Moinelo en el béisbol japonés sigue rompiendo esquemas y obligando a replantear muchas comparaciones históricas. El zurdo cubano no solo se ha consolidado como una figura dominante en la NPB, sino que ahora aparece en la cima de un registro que pocos imaginaban posible: posee la mejor efectividad de por vida desde 1950 entre los lanzadores con al menos 500 entradas trabajadas en el circuito nipón. Su promedio de carreras limpias de 1.80 y un average rival de apenas .176 lo colocan por delante incluso de Yoshinobu Yamamoto, uno de los nombres más influyentes del pitcheo japonés en tiempos recientes.
El dato cobra aún más fuerza cuando se analiza el contexto. Moinelo ha lanzado más de 630 entradas en Japón desde su llegada en 2017, un recorrido marcado por consistencia, dominio y una capacidad notable para adaptarse a diferentes roles. Durante gran parte de su carrera en la NPB fue utilizado como relevista, una función que suele limitar el volumen de innings y la visibilidad estadística frente a los abridores estelares. Aun así, sus números resisten cualquier comparación histórica y ahora lo distinguen como el primer lanzador extranjero en conquistar títulos de efectividad consecutivos en la liga.
En el otro lado del análisis aparece Yamamoto, quien acumuló una efectividad de 1.82 en siete temporadas como abridor antes de dar el salto a las Grandes Ligas. Aunque el japonés trabajó más innings y cosechó una impresionante colección de premios individuales, el hecho de que Moinelo lo supere en efectividad pura ha generado un debate interesante sobre estilos, roles y formas de construir la excelencia desde el montículo.
El propio Yamamoto reaccionó recientemente a este logro del cubano y dejó una reflexión que llamó la atención. Señaló que el éxito de Moinelo en Japón no es casualidad, sino una consecuencia directa de la formación del béisbol cubano. Según explicó, la escuela cubana y la japonesa comparten similitudes importantes en disciplina, fundamentos y lectura del juego, lo que permite que muchos peloteros cubanos lleguen a la NPB con habilidades ya muy desarrolladas y una mentalidad compatible con el béisbol japonés.
Ese reconocimiento, viniendo de una figura como Yamamoto, añade aún más valor al impacto de Moinelo en Japón y refuerza la idea de que su dominio va más allá de una simple estadística. Ahora queda una pregunta que seguramente encenderá el debate entre los fanáticos: ¿estamos viendo al lanzador extranjero más dominante en la historia moderna de la NPB, o aún falta que Moinelo demuestre este nivel durante más años para ocupar ese lugar sin discusión?