Víctor Mesa es, sin duda, una de las figuras más famosas y polémicas del béisbol cubano. Su nombre genera respeto por su carrera como jugador y también discusiones por su estilo enérgico como mánager. Pero cuando se habla de si es “rico”, la respuesta depende de cómo se entienda la riqueza en el contexto de Cuba y del béisbol internacional. A diferencia de los peloteros que han jugado en Grandes Ligas y han firmado contratos millonarios, Víctor Mesa desarrolló toda su carrera como atleta dentro de Cuba, donde los salarios deportivos nunca han sido altos en comparación con los estándares internacionales. Sin embargo, su estatus como estrella lo convirtió en una personalidad con oportunidades económicas que pocos dentro del deporte cubano han disfrutado.
Su larga trayectoria con el equipo de Villa Clara y con la selección nacional le otorgó beneficios, prestigio y una posición social privilegiada. Además, tras su retiro como jugador, Víctor se mantuvo activo como mánager, entrenador, figura televisiva y asesor, roles que también le generaron ingresos y conexiones. Su nombre se transformó en una marca dentro del béisbol: cualquier proyecto relacionado con su experiencia y figura tiene peso mediático. Eso le ha permitido tener un estilo de vida superior al del cubano promedio y, sobre todo, una estabilidad económica que pocos atletas retirados en la isla logran conseguir.
Además, su influencia se extendió más allá de Cuba gracias a la carrera profesional de sus hijos en Estados Unidos, un factor que también suma a su situación financiera familiar. Aunque él no haya gozado de un contrato millonario como jugador, el hecho de que sus hijos hayan sido firmados profesionalmente en MLB abre puertas a ingresos fuera del sistema económico cubano. Todo eso coloca a Víctor Mesa en una posición económica sólida, especialmente si se compara con el contexto en el que creció su carrera.
Por lo tanto, afirmar que es un hombre rico al estilo de los peloteros de Grandes Ligas sería exagerado. Pero decir que es una persona acomodada, con recursos, conexiones y una reputación que genera oportunidades, es totalmente cierto. Víctor Mesa es rico en el sentido de haber construido una vida estable gracias a su talento, su trayectoria y su nombre, que sigue teniendo valor dentro y fuera del béisbol cubano. Su fortuna no se mide solo en dinero, sino en la influencia, el legado y las puertas que su figura aún continúa abriendo.