El 4 de septiembre quedó marcado como una fecha trascendente para el béisbol cubano luego de que Yasmany Tomás anunciara públicamente que su retiro del deporte activo está más cerca que nunca. A sus 34 años, el pelotero habanero sorprendió a seguidores y especialistas con la confesión realizada minutos antes del inicio del tercer partido entre Industriales y Cienfuegos, dentro de la 64 Serie Nacional. Aunque inicialmente sus palabras se enfocaron en su buen arranque de temporada y en sus futuros compromisos con el béisbol invernal en México, el rumbo de la entrevista cambió drásticamente cuando reveló que planea decir adiós a su carrera al concluir el actual ciclo competitivo.
El “Tanque”, como es conocido por su poder al bate, explicó que desde el inicio de la campaña ha estado totalmente involucrado con Industriales, entrenando durante siete semanas para llegar en óptimas condiciones. Su plan inmediato es disputar con los azules el primer mes de campeonato antes de partir a México en octubre para unirse a los Cañeros de Los Mochis, conjunto con el que mantiene un compromiso recurrente en la Liga Mexicana del Pacífico. Incluso dejó abierta la posibilidad de regresar a Cuba en caso de que Industriales logre avanzar a los playoffs, pero advirtió que esta será su última participación en la Serie Nacional y también en el béisbol organizado internacional.
El propio jugador reconoció que ha llegado el momento de cerrar su ciclo en los diamantes. Sus palabras fueron claras y contundentes: una vez concluida la temporada de invierno en México y cualquier eventual participación en la postemporada cubana, pondrá punto final a su trayectoria como profesional. Para los seguidores capitalinos, la noticia significa perder a una de las figuras más relevantes de la última década, un slugger que, pese a sus altibajos, supo dejar huella tanto dentro como fuera del país.
La carrera de Yasmany Tomás se distingue por haber trascendido las fronteras nacionales. Firmó con los Arizona Diamondbacks en Grandes Ligas y jugó cuatro temporadas en la organización, mostrando su capacidad para conectar batazos de poder. Más tarde continuó su trayectoria en México, donde también se consolidó como un pelotero de referencia en distintos torneos. Esa experiencia internacional no solo le permitió mantener un alto nivel competitivo, sino también llevar el nombre de Industriales y del béisbol cubano a escenarios de primer nivel.
Sin embargo, su camino no estuvo exento de controversias. Uno de los temas más comentados entre la afición fue su reiterada exclusión de las convocatorias de la selección nacional. A pesar de su calidad y sus números en ligas foráneas, la dirección del béisbol en Cuba lo marginó de manera sistemática de las listas oficiales. Esa ausencia en torneos internacionales siempre generó debates y dejó un sabor a deuda pendiente con un jugador que, en su momento, figuró como uno de los mejores bates cubanos en el extranjero.
Ahora, con el anuncio de su retiro, Yasmany Tomás deja atrás esos desencuentros y centra la atención en su legado deportivo. Su fuerza ofensiva, su carisma y su entrega dentro del terreno serán recordados tanto por quienes lo vieron crecer en la Serie Nacional como por los fanáticos que lo siguieron en las ligas profesionales. El calendario ya tiene marcada la despedida de un bateador que supo ganarse el apodo de “Tanque” a base de cuadrangulares y conexiones inolvidables. La conclusión de su carrera parece inminente, y con ella se cierra un capítulo importante en la historia reciente del béisbol cubano.