URGENTE! TRUMP QUIERE A CUBA FUERA DEL CLASICO MUNDIAL 2026

La administración del expresidente Donald Trump ha vuelto a tomar medidas que afectan directamente al béisbol cubano y a la presencia de sus talentos en las Grandes Ligas. En esta ocasión, busca suspender oficialmente el acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y la MLB, el cual había sido creado para permitir que los peloteros cubanos pudieran firmar contratos profesionales sin necesidad de desertar de su país de origen.

Este acuerdo, originalmente alcanzado en 2018, ofrecía una vía legal y segura para que los jugadores cubanos pudieran incorporarse al béisbol profesional en Estados Unidos, sin los peligros y sacrificios personales que implicaban los intentos anteriores. Sin embargo, en ese mismo año, la administración Trump lo suspendió, alegando que los pagos involucrados beneficiarían al gobierno cubano.

Con la llegada del presidente Joe Biden al poder en 2020, dicho acuerdo fue retomado, lo que abrió nuevamente las puertas a una relación más fluida entre la MLB y la Federación Cubana. No obstante, el expresidente Trump ha manifestado su intención de cancelar formalmente ese entendimiento, añadiendo nuevos obstáculos para los jugadores cubanos que deseen llegar a las Grandes Ligas.

Según declaraciones de Daniel de Malas, jefe de prensa de la Federación Profesional Cubana de Béisbol en el Exilio (FEPCUBE), ahora se planea exigir a los peloteros cubanos una declaración jurada en la que certifiquen que tienen residencia permanente fuera de la isla y que no regresarán a Cuba. Este nuevo requisito pretende impedir que los jugadores mantengan vínculos activos con su país natal, lo que representa una carga emocional y política para muchos de ellos.

Esta decisión tendría consecuencias significativas en varios niveles. En primer lugar, limita la posibilidad de que nuevos talentos cubanos puedan ingresar de manera legal y segura al sistema de las Grandes Ligas. Al eliminar el canal oficial, se vuelve a fomentar la deserción como única vía de escape para muchos jóvenes peloteros que sueñan con jugar en la MLB, lo que los expone a mafias, tráfico humano y condiciones peligrosas en sus travesías.

Además, la medida podría afectar directamente la competitividad de la selección nacional cubana en torneos internacionales como el Clásico Mundial de Béisbol. La imposición de requisitos políticos y migratorios complica la posibilidad de conformar un equipo con jugadores de primer nivel que residen o juegan en el extranjero. Esto genera divisiones internas y crea un escenario en el que el talento deportivo queda atrapado entre decisiones políticas.

El béisbol cubano, históricamente uno de los más prestigiosos del Caribe y del mundo, continúa siendo rehén de las tensiones entre Washington y La Habana. En vez de promover el desarrollo del deporte y proteger a sus atletas, estas medidas los ponen en una situación vulnerable y limitan su libertad de decisión. Mientras tanto, la afición cubana observa con frustración cómo los intereses políticos frenan el ascenso de sus ídolos y el futuro del béisbol en la isla queda cada vez más incierto.