El poder de las redes sociales quedó nuevamente demostrado en Cuba con el caso del pelotero Dennys Laza, figura emblemática del equipo Huracanes de Mayabeque, quien finalmente vio resuelto un problema doméstico que lo aquejaba desde hacía meses. Bastó un simple post en Facebook para que la situación diera un giro inesperado y se pusieran a disposición los recursos que durante tanto tiempo parecieron inexistentes. Lo que no se había solucionado a través de reclamos formales ni por vías institucionales, encontró respuesta gracias a la presión mediática y la indignación de los fanáticos.
El pasado 16 de agosto se viralizó en redes una imagen que mostraba a Laza en condiciones poco comunes para un deportista de su nivel. El jardinero aparecía en pleno proceso de destupición de la fosa séptica de su vivienda, rodeado de aguas albañales y sometido a un esfuerzo físico riesgoso. La publicación, compartida inicialmente por el perfil de Facebook Roberto Deportes, se multiplicó rápidamente y generó una ola de protestas en diversas plataformas digitales. Para muchos, resultaba indignante que un atleta de su prestigio tuviera que enfrentar en soledad un problema de infraestructura tan básico, cuando su prioridad debería ser prepararse físicamente para el béisbol y representar con éxito a su equipo y a su provincia.
Las críticas no se hicieron esperar. Varios usuarios catalogaron la escena como vergonzosa y dantesca, señalando que era inconcebible que un jugador con la trayectoria de Dennys Laza no contara con el respaldo necesario para solucionar un asunto elemental. La preocupación iba más allá de lo moral, pues el riesgo de sufrir una lesión era real y podía afectar su rendimiento deportivo. La imagen se convirtió en símbolo de las carencias cotidianas y del desinterés con que a menudo son tratados algunos atletas, pese a los aportes que realizan en los terrenos de juego.
La respuesta de las autoridades provinciales de Mayabeque, sin embargo, no se hizo esperar después del revuelo. Apenas unos días después, el 23 de agosto, la página Por la Goma informó que el problema había sido solucionado gracias a la intervención de dirigentes locales. El escándalo mediático surtió efecto y lo que parecía eterno se resolvió en cuestión de jornadas. Una situación que llevaba meses sin atención, de pronto encontró salida como por arte de magia, demostrando una vez más la influencia que puede tener la opinión pública cuando se expresa de manera masiva en redes sociales.
El propio Laza había manifestado en distintas ocasiones su inconformidad con la falta de soluciones. Incluso, en medio de su malestar, llegó a considerar la posibilidad de representar a otra provincia, buscando mejores condiciones materiales para él y su familia. Aun así, se mantuvo fiel a los Huracanes de Mayabeque, aunque no sin dejar claro su descontento. Esta crisis doméstica se sumó a un expediente de reclamos que solo encontró respuesta cuando la presión popular se volvió imposible de ignorar.
El caso de Dennys Laza ilustra de manera contundente cómo, en la realidad cubana, muchas veces los problemas de la vida cotidiana no se solucionan por los canales formales sino gracias al ruido que generan en redes sociales. No es un asunto aislado, sino un reflejo de un sistema en el que la voluntad de resolver aparece solo cuando la visibilidad pública expone las deficiencias. En este escenario, la imagen del pelotero limpiando su propia fosa séptica quedará grabada como una metáfora del abandono, pero también como un ejemplo del poder transformador que puede tener un escándalo digital.
Al final, Dennys Laza logró ver solucionado su infierno particular, aunque el trasfondo de la historia deja más preguntas que respuestas. ¿Por qué tuvo que esperar tanto? ¿Por qué fue necesaria la presión mediática para que aparecieran los recursos? Lo cierto es que el problema inmediato se resolvió, pero la herida en la confianza entre deportistas y dirigentes seguramente tardará mucho más en cicatrizar.