URGENTE!! CONOCE EL CUERPO TECNICO DEL EQUIPO CUBA CLASICO MUNDIAL

Onelki García revela que los pitchers con experiencia profesional tomaron el control táctico del bullpen del equipo Cuba durante el torneo internacional

En unas declaraciones que han sacudido los cimientos del béisbol cubano, el exligamayorista Onelki García ha puesto en entredicho el papel del cuerpo técnico del Equipo Cuba durante el Clásico Mundial de Béisbol 2023, al afirmar que la toma de decisiones en el área de pitcheo recayó, en realidad, sobre los propios jugadores con experiencia profesional.

Durante una entrevista con el comentarista deportivo Evyán Guerra, transmitida por medios oficiales cubanos, el zurdo guantanamero no se guardó nada. “Pedro Luis Lazo y José Elósegui se dejaron ayudar siempre por nosotros”, expresó García, quien pasó fugazmente por las Grandes Ligas con los Los Angeles Dodgers y Kansas City Royals en 2013 y 2017, respectivamente.


Una rotación autogestionada

Según el lanzador, figuras clave como Roenis Elías y Elián Leyva tomaron las riendas del pitcheo abridor, mientras que el trabajo del bullpen estuvo en manos de Raidel Martínez, Liván Moinelo y el propio Onelki García.

“Los relevos los manejábamos nosotros mismos”, aseguró García, describiendo una estructura interna en la que los profesionales asumieron decisiones estratégicas sin depender del criterio final de los entrenadores. “La unión dentro del grupo nunca se perdió. Algunos veníamos de un béisbol diferente, pero los chamacos se acoplaron y pudimos hacer las cosas bien”.

El testimonio también reveló que incluso Yoan Moncada, estrella de Grandes Ligas con los Chicago White Sox, asumió responsabilidades tácticas en el control de los movimientos defensivos del cuadro.


Críticas al sistema de preparación

Pero las revelaciones de García no se detuvieron ahí. El zurdo lanzó una crítica directa al método de entrenamiento implementado por el cuerpo técnico durante la estancia en Japón, etapa previa a los partidos oficiales.

Nosotros hablamos con Elósegui porque estaba metiendo mucho entrenamiento a los muchachos y eso era un evento corto, que exigía más tiempo de recuperación”, afirmó el serpentinero, señalando una aparente desconexión entre la planificación física del staff técnico y las demandas reales del torneo.


El pitcheo como sostén del equipo

Pese a estas tensiones internas, el pitcheo fue el principal sostén de la escuadra dirigida por Armando Johnson, asistido por Germán Mesa como coach de banca. Entre los brazos más efectivos figuró Luis Miguel Romero, con récord de 2-0 y una destacada efectividad de 2.08. Tanto Elías como Yariel Rodríguez realizaron dos aperturas cada uno.

En contraste, la participación de Onelki García fue limitada y discreta: tres relevos, 3.2 entradas lanzadas, cuatro carreras limpias permitidas, tres ponches y dos boletos concedidos.


Una clasificación con sabor a hazaña

Cuba avanzó como líder del Grupo A en un dramático desempate cuádruple, tras concluir todos los equipos con balance de 2-2. En los cuartos de final, superaron a Australia por estrecho margen. Sin embargo, el sueño se desmoronó en semifinales con una derrota aplastante 14-2 frente a Estados Unidos, que expuso carencias estructurales y de dirección que ahora cobran mayor relevancia ante las declaraciones de García.


¿Un nuevo llamado a la profesionalización del béisbol cubano?

Las palabras de Onelki García no solo reavivan el debate sobre la eficacia del cuerpo técnico cubano, sino que también evidencian una transición inevitable: el control táctico y técnico del equipo ya no reside exclusivamente en la dirigencia nacional, sino que ha sido tomado de facto por los atletas más experimentados.

Estas revelaciones abren un nuevo capítulo en la narrativa del béisbol cubano, una disciplina atrapada entre su tradición formativa y la necesidad de adaptarse a las lógicas del béisbol profesional global.