Víctor Mesa Jr. está viviendo un momento importante en su joven carrera como pelotero profesional. El jardinero cubano, que había tenido un breve paso por Grandes Ligas a inicios de la temporada, recibe nuevamente la oportunidad de defender la camiseta de los Miami Marlins en MLB, luego de destacarse con fuerza en las Ligas Menores. Su ascenso se produce en un contexto ideal, ya que el calendario de Grandes Ligas entra en su recta final y los rosters se expanden de 26 a 28 jugadores, lo que abre espacios para talentos como él.
El regreso de Mesa Jr. es una recompensa a su constancia, disciplina y rendimiento ofensivo en Triple A con los Jacksonville Jumbo Shrimp, filial de los Marlins. Tras superar problemas físicos que lo alejaron de los diamantes durante un tramo de la temporada, el joven cubano retomó su mejor nivel con el madero. En sus últimos nueve juegos en la sucursal, dejó un average de .371 al conectar 13 hits en 35 turnos, incluyendo dos cuadrangulares, 11 carreras impulsadas, un doble, cuatro anotadas y la misma cantidad de boletos recibidos. Una muestra clara de que su recuperación ha sido total y que su talento sigue brillando.
Mesa Jr. ya había saboreado lo que significa estar en el Big Show. En mayo de este mismo año, debutó con los Marlins como sustituto en el jardín central en un encuentro frente a San Diego Padres. Al día siguiente, fue titular y logró su primer imparable en MLB, con su familia celebrando desde las gradas del Petco Park, un momento inolvidable para cualquier pelotero. Sin embargo, aquella primera estancia en Las Mayores fue breve, ya que apenas disputó cuatro juegos antes de ser enviado nuevamente a Triple A, donde debía seguir su desarrollo.
El legado de la familia Mesa también juega un papel importante en la carrera del joven guardabosque. Su padre fue una figura legendaria en el béisbol cubano, y su hermano mayor fue considerado el principal prospecto internacional en 2018. Ese mismo año, Víctor Mesa Jr. fue firmado por los Marlins con un bono de un millón de dólares, un movimiento que confirmaba la confianza de la organización en su potencial. Hoy, con 23 años, esa inversión comienza a dar frutos.
Los números de su temporada en las menores reflejan su evolución como jugador: promedio de bateo de .285, con seis cuadrangulares, 29 carreras impulsadas, 19 anotadas, 47 hits, ocho dobles, un porcentaje de embasado (OBP) de .346, un slugging de .455 y un OPS de .801 en 46 juegos. Cifras que demuestran consistencia y la capacidad de producir en situaciones importantes.
En su primera experiencia en Grandes Ligas, apenas logró un imparable en siete turnos al bate, con una empujada y una anotada, dejando un average de .143. Ahora, con un mejor presente y mayor madurez, Mesa Jr. tiene la oportunidad de demostrar que está listo para un rol más estable dentro del equipo. Su misión será replicar lo hecho en Triple A y extender su estadía en la gran carpa, consolidándose como un pelotero capaz de responder a las exigencias del mejor béisbol del mundo.
El llamado de Víctor Mesa Jr. a los Marlins no solo representa una nueva oportunidad individual, sino también un paso más hacia la consolidación del legado de su familia en el béisbol profesional. El futuro luce prometedor para el joven antillano, que ahora tendrá la responsabilidad y el desafío de demostrar que puede brillar en la élite del deporte.