El béisbol cubano vuelve a ser noticia con el posible regreso de un jugador que en su momento fue una de las grandes promesas de la pelota nacional: Rusney Castillo. El jardinero avileño, que en su momento firmó uno de los contratos más llamativos de un pelotero cubano con las Grandes Ligas, podría volver a vestir el uniforme de los Cocodrilos de Matanzas en la venidera 64 Serie Nacional. La información fue confirmada por el periodista John Javier Vila Acosta, quien tuvo acceso a declaraciones del manager Armando Ferrer. Según explicó el estratega, Castillo tiene entre sus principales objetivos regresar al béisbol de la isla y, en particular, defender los colores de Matanzas, siempre y cuando logre organizar sus compromisos internacionales.
El pelotero ya tuvo un primer reencuentro con la afición cubana en 2023, cuando se incorporó a los Cocodrilos para disputar la II Liga Élite del Béisbol Cubano. Aquella participación marcó el regreso de Castillo a la pelota doméstica tras más de una década de ausencia, pues desde la temporada 2012-2013 había abandonado el país en busca de un futuro profesional en el extranjero. Su retorno fue todo un suceso mediático y deportivo, y el jugador demostró que aún conservaba buena parte de las habilidades que lo llevaron a brillar en su juventud. En 89 turnos oficiales conectó 32 imparables para un promedio ofensivo de .360, incluyendo siete dobles como extrabases, cifras que resultaron vitales en el camino de Matanzas hacia la corona de aquel torneo.
Después de ese desempeño, su nombre volvió a aparecer en la preselección de los Cocodrilos para la 63 Serie Nacional, aunque finalmente no llegó a participar. Esa ausencia generó dudas sobre su continuidad en Cuba y alimentó el silencio en torno a su carrera. Sin embargo, la reciente confirmación de Ferrer devuelve a Castillo al centro de la atención, en un momento en el que la pelota cubana busca recuperar protagonismo y en el que el VI Clásico Mundial comienza a despertar ilusiones tanto en la afición como en los propios jugadores. No son pocos los que, como él, han mostrado su interés en volver a los terrenos de la isla con la esperanza de recibir un llamado de la Federación para representar al equipo Cuba en el evento internacional.
Su historia en Grandes Ligas, sin embargo, no tuvo el desenlace esperado. Tras dejar la isla, Castillo firmó en 2014 con los Boston Red Sox un contrato valuado en 72.5 millones de dólares, una cifra que lo colocaba entre las apuestas más fuertes de la organización en aquel momento. El conjunto de Massachusetts veía en él un jardinero rápido, versátil y con capacidad de aportar tanto ofensiva como defensivamente. Pero la adaptación nunca fue completa y, aunque llegó a disputar juegos entre 2014 y 2016, no logró consolidarse como pieza estable del equipo grande. Con el paso de los años fue relegado a ligas menores y su nombre se fue apagando en el panorama de MLB, hasta convertirse en un ejemplo de lo que muchos catalogaron como un fichaje fallido.
Hoy, lejos de aquellas expectativas incumplidas, Rusney Castillo se enfoca en un presente diferente. El béisbol cubano le abre nuevamente las puertas y Matanzas podría ser la plataforma para que vuelva a sentirse protagonista en los diamantes. Más allá de su pasado en las Grandes Ligas, la afición cubana lo recuerda como un jugador talentoso y aguerrido, capaz de marcar diferencia en el terreno. Su posible participación en la 64 Serie Nacional no solo reforzaría al conjunto matancero, sino que también le daría un nuevo aire a su carrera y mantendría vivo el sueño de vestir nuevamente los colores de Cuba en un escenario internacional.