Julio César La Cruz, uno de los nombres más emblemáticos del boxeo cubano, continúa siendo la principal carta de presentación de la isla en la división de más de 90 kilogramos, a pesar de que su carrera ya muestra el inevitable desgaste de los años. Con 36 años de edad, el bicampeón olímpico y cinco veces campeón mundial no atraviesa su mejor momento deportivo, algo que quedó evidenciado en el más reciente Campeonato Mundial de Boxeo, celebrado en Liverpool y finalizado el 14 de septiembre de 2025, donde Cuba solo consiguió tres medallas de bronce. Sin embargo, el entrenador jefe de la selección nacional, Rolando Acebal, dejó claro que la presencia del camagüeyano en el equipo sigue siendo indispensable.
Acebal, en declaraciones al periodista Pavel Otero, explicó que la decisión de mantener a La Cruz en la élite del boxeo cubano responde a múltiples factores. El primero de ellos es la falta de un relevo que posea la experiencia y la capacidad para superar al veterano pugilista. “Julio en este momento es el mejor”, afirmó sin titubeos, destacando que, aunque existen otros atletas en esa categoría con condiciones físicas ideales y estaturas impresionantes, las lesiones han mermado sus opciones de competir a gran nivel. Esta situación ha abierto la puerta para que La Cruz continúe representando al país en los escenarios internacionales.
El Campeonato Mundial de Liverpool dejó un sabor amargo para el llamado “Buque Insignia” del deporte cubano. Con solo tres preseas de bronce, obtenidas por Julio César La Cruz, Erislandy Álvarez y Alejandro Claro, la delegación estuvo lejos de los resultados históricos que acostumbraba a conseguir. En el caso de La Cruz, si bien logró colgarse una medalla, su rendimiento no se asemeja al de sus años dorados, cuando dominaba con autoridad a sus rivales en el cuadrilátero. No obstante, su carácter, experiencia y la fortaleza mental que lo han acompañado durante toda su trayectoria siguen siendo atributos que le permiten mantenerse competitivo.
Rolando Acebal fue enfático al señalar que las cualidades volitivas de La Cruz, es decir, su determinación y voluntad de entrenamiento, marcan la diferencia frente a otros aspirantes. “Julio César La Cruz hasta que no se caiga y reciba un golpe puede seguir porque tiene mucha voluntad. Es un atleta que tiene mucha disposición. Actualmente es el mejorcito que tenemos”, expresó el estratega, dejando entrever que el boxeador continuará siendo pieza clave del equipo hasta que surja un rival interno que lo supere.
El futuro de La Cruz en la selección nacional parece asegurado, al menos en el corto plazo. La mezcla de confianza y resignación que transmite el cuerpo técnico refleja la realidad del boxeo cubano: no hay, por ahora, un sucesor que reúna las condiciones para tomar el relevo. Mientras tanto, el veterano campeón sigue preparándose con el mismo compromiso que lo ha caracterizado, consciente de que su experiencia y temple aún pueden marcar la diferencia en competencias internacionales. Así, Julio César La Cruz se mantiene como referente indiscutible, símbolo de perseverancia y ejemplo para las nuevas generaciones del pugilismo en la isla