SURGEN MAS PROBLEMAS EN EL BOXEO CUBANO !!! ULTIMAS NOTICIAS DE ERILANDY ALVAREZ

La conmoción generada en torno al boxeo cubano en los últimos días terminó obligando a sus directivos a tomar una decisión necesaria, sensata y que la mayoría de los aficionados exigía: retirar del programa festivo a los medallistas mundiales Alejandro Claro y Saidel Horta. La rectificación llegó después de una ola de críticas en redes sociales, donde especialistas y seguidores calificaron como un acto irresponsable la intención de subirlos al ring apenas nueve días antes de su debut profesional del 29 de noviembre en Varadero. La respuesta inmediata de la afición evidenció que el público entendió, desde el principio, lo que estaba en juego: no solo la preparación, sino la integridad física de dos figuras claves en el proyecto profesional.

La corrección fue dada a conocer a través del reporte del periodista Guillermo Rodríguez Hidalgo, quien confirmó que ambos pugilistas quedaron excluidos de la cartelera celebrada en la Sala Roberto Balado. El programa se reestructuró y los enfrentamientos planificados fueron sustituidos para evitar cualquier riesgo innecesario. Este movimiento, aunque tardío para algunos, fue un alivio colectivo y un reconocimiento implícito de que la planificación inicial había sido un error evidente.

El detonante de la controversia surgió el 17 de noviembre, cuando se publicó el listado de peleadores que participarían en la gala conmemorativa por el Día de la Cultura Física y el Deporte. Inmediatamente, el hecho de que Claro y Horta estuvieran incluidos provocó indignación. El razonamiento era simple y contundente: enfrentar a dos boxeadores a pocos días de su debut profesional, ante un evento de gran exigencia y exposición, era equivalente a poner en riesgo su proyección a futuro. Una lesión, un corte o incluso una molestia menor podía marginarlos de la cartelera organizada por Agon Sports, considerada una vitrina fundamental para el boxeo rentado cubano.

Este episodio dejó al descubierto las grietas que persisten en la estructura directiva del boxeo nacional. Aunque se tomó la decisión adecuada, la idea original mostró que aún conviven viejos esquemas de pensamiento amateur en un escenario que exige profesionalismo, planificación moderna y una visión clara del mercado internacional. Lo ocurrido sirve como recordatorio de que, si Cuba desea competir seriamente en el ámbito rentado, debe actualizar sus métodos, proteger a sus atletas y comprender que las decisiones improvisadas ya no tienen cabida en un deporte donde cada detalle influye en una carrera entera.

La rectificación llegó a tiempo. Pero también llegó como una advertencia: el boxeo cubano solo avanzará si la sensatez y la planificación dejan de ser excepciones y se convierten en la norma.