El INDER reclama más compromiso de peloteros contratados: «Se cuidan para no lesionarse»
El Vicepresidente primero del organismo deportivo cubano lamenta la falta de liderazgo y rendimiento en los atletas que militan en ligas extranjeras. El béisbol, deporte nacional por excelencia, sigue en deuda con la afición.
En un país donde el béisbol se vive como religión, las expectativas sobre el equipo Cuba siguen pesando como una carga colectiva. Sin embargo, desde las altas esferas del deporte nacional, el desencanto ha ido creciendo. El pasado 11 de julio, Raúl Fornés, Vicepresidente primero del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), ofreció declaraciones al medio oficial Cubadebate, donde hizo pública su frustración con el compromiso mostrado por los jugadores cubanos contratados en ligas extranjeras cuando visten el uniforme nacional.
«Aunque es el deporte que más atletas contrata, persiste una insatisfacción con el rendimiento de estos peloteros cuando son convocados para los eventos internacionales,» aseguró Fornés.
Una deuda pendiente con la afición
Fornés señaló que los atletas contratados bajo el amparo de la Federación Cubana de Béisbol no han estado a la altura del desafío que representa representar al país en torneos internacionales. A su juicio, el rendimiento limitado y la falta de liderazgo han sido determinantes en los resultados insatisfactorios del equipo Cuba en los últimos años.
«A veces llegan a las competencias en la etapa final de sus contrataciones, después de un año completo con exceso de trabajo en sus ligas profesionales, y no se presentan en su forma óptima,» explicó el directivo.
La sombra del profesionalismo y la autogestión del cuerpo
Más allá del desgaste físico acumulado, Fornés puso sobre la mesa otro elemento delicado: el temor de los jugadores a lesionarse. Según explicó, algunos beisbolistas se dosifican durante los eventos internacionales para no poner en peligro sus contratos con clubes extranjeros, donde obtienen sus ingresos principales.
«Reconozco que nos causa insatisfacción: a veces el atleta no rinde lo suficiente con los equipos Cuba. Básicamente, se cuidan para no lesionarse y no perder su oportunidad en el circuito profesional donde están,» afirmó.
«A veces no se entregan por completo… y eso indiscutiblemente afecta los resultados.»
Estas declaraciones revelan una tensión cada vez más evidente entre la visión estatal del deporte cubano, que privilegia el sacrificio y la entrega total por la nación, y la lógica del atleta profesional moderno, que gestiona su carrera como un activo personal.
Una realidad incómoda, pero inevitable
La crítica del INDER apunta a una problemática compleja: el atleta que rinde al máximo para su equipo profesional —el que paga—, pero que no llega en plenitud física ni mental a la cita nacional. A esto se suma el inevitable desgaste de un calendario deportivo cada vez más exigente, lo cual hace difícil mantener el pico de forma durante todo el año.
Los dirigentes cubanos confiaban en que los atletas contratados serían «los héroes» que devolverían la gloria al béisbol nacional. Sin embargo, los resultados han estado lejos de cumplir las expectativas, y la retórica oficialista ahora recurre al señalamiento directo.
Un modelo deportivo en crisis
El discurso de Raúl Fornés pone en evidencia el dilema estructural que enfrenta el deporte cubano: el intento de convivir entre el amateurismo tradicional y la realidad del profesionalismo globalizado. Una dualidad difícil de sostener cuando los jugadores deben escoger entre patria y contrato, entre orgullo nacional y estabilidad económica.
La deuda no es sólo de los jugadores. Es también del sistema que no ha logrado adaptarse a los nuevos tiempos.
Conclusión
El equipo Cuba, una vez símbolo de hegemonía deportiva en el continente, se enfrenta hoy a una crisis de identidad y dirección. Las palabras de Raúl Fornés son un síntoma, pero también una advertencia: mientras no se rediseñen las reglas del juego, el béisbol cubano seguirá atrapado entre la nostalgia y la frustración.