Regla Torres, considerada la mejor voleibolista del siglo XX, decidió romper el silencio y exponer una decepción que jamás pensó vivir después de haberlo dado todo por el deporte cubano. Sus declaraciones, primero en un espacio digital y luego en transmisiones en vivo en redes sociales, destaparon una realidad marcada por el maltrato institucional, la falta de sensibilidad y el desprecio hacia figuras que forman parte de la historia deportiva del país. Entre los episodios más dolorosos que relató, sobresale una fuerte discusión con la funcionaria Olga Lidia Tapia, un momento que terminó influyendo directamente en su decisión de retirarse de cualquier intento de colaboración futura con las estructuras oficiales.
Regla explicó que ni siquiera conocía a Tapia antes de ese intercambio. Todo ocurrió cuando ella expresó su inconformidad con la gestión del Inder y manifestó que no deseaba continuar vinculada bajo esas condiciones. La respuesta que recibió fue fría y despectiva: una frase que minimizaba su postura y daba a entender que su salida no importaba. Ese comentario, aparentemente simple, fue la gota que colmó el vaso. No solo por el contenido, sino por el tono y la carga simbólica que implicaba decirle eso a una triple campeona olímpica y referente mundial del voleibol.
La exjugadora dejó claro que no fue un caso aislado, pero sí el más impactante a nivel personal. En sus palabras se notaba la frustración de alguien que quiso aportar experiencia y conocimiento, y que en cambio encontró soberbia y desconocimiento. Para Regla, este tipo de actitudes explica por qué grandes entrenadores y atletas cubanos han tenido que desarrollar su carrera fuera del país, donde sí se les escucha y respeta. Mencionó ejemplos claros de glorias deportivas que hoy forman campeones en otras naciones, algo que considera consecuencia directa de la falta de respeto institucional.
Olga Lidia Tapia, con una trayectoria política y ajena al deporte de alto rendimiento, representa para muchos el problema de colocar cuadros administrativos sin sensibilidad deportiva en cargos clave. Regla Torres no habló desde el rencor, sino desde el dolor de ver cómo se desperdicia talento humano por decisiones internas equivocadas. Su testimonio reabre un debate incómodo pero necesario sobre el trato a las glorias deportivas. ¿Debe un país permitir que figuras históricas sean apartadas por funcionarios que nunca pisaron una cancha y deciden el destino del deporte desde un buró?