SURGE OTRO PROBLEMA EN PELOTA CUBANA!! CARGO DEL COMISIONADO CUELGA DE UN HILO

El béisbol cubano atraviesa uno de los momentos más tensos y polémicos de su historia reciente, con un debate público que ha expuesto las fracturas internas de su dirigencia. La figura del Comisionado Nacional, Juan Reynaldo Pérez Pardo, se encuentra en el centro de las críticas luego de un nuevo episodio que sacudió a la opinión pública el 15 de agosto de 2025. Esta vez, el protagonista fue Juan Guillermo Díaz Fuerte, más conocido como Charles Díaz, quien salió en defensa de su amigo y colega José Manuel Cortina, uno de los entrenadores más respetados de la isla, llamando directamente mentiroso al máximo dirigente de la disciplina y asegurando que su mandato es “lo más malo en 50 años”.

El pronunciamiento de Díaz no es un hecho menor. Se trata de un especialista con larga trayectoria, que también sufrió las consecuencias de decisiones arbitrarias de la Comisión Nacional, cuando fue suspendido en su momento por hechos de los que siempre se declaró inocente. En sus palabras recordó cómo, durante esa sanción, Cortina estuvo a su lado, lo apoyó públicamente y, como consecuencia de esa solidaridad, también fue apartado de las convocatorias a los entrenamientos del equipo Cuba. La lealtad entre ambos, sin embargo, contrasta con el desprecio de las autoridades, que no han dudado en marginar a quienes levantan la voz contra las injusticias.

El mensaje publicado en redes sociales dejó clara la postura de Díaz. Según relató, la más reciente afrenta del Comisionado ocurrió durante una visita a Pinar del Río, donde en lugar de acercarse a Cortina para dialogar, prefirió ignorarlo y, aún más grave, criticarlo públicamente por haber defendido a varios peloteros. Pérez Pardo llegó a presentarse como “doctor de terreno”, algo que Díaz calificó como una mentira descarada, más aún cuando, a escasos metros, Cortina se encontraba trabajando directamente con Frank Abel Álvarez. La falta de respeto fue interpretada como una muestra más de la desconexión y el desprecio que la dirigencia mantiene hacia uno de los entrenadores más influyentes del béisbol cubano.

La figura de José Manuel Cortina no necesita presentación: durante décadas ha sido referencia en la preparación de lanzadores y en la recuperación de figuras lesionadas. Su reputación lo respalda, y son numerosos los pitchers de élite que han recurrido a sus métodos para volver al máximo nivel. Nombres como Liván Moinelo, Raidel Martínez o el propio Frank Abel Álvarez dan fe del valor de su trabajo. Sin embargo, las instancias oficiales han decidido relegarlo al olvido, apartándolo de los equipos nacionales y negándole el reconocimiento que ha ganado en el terreno.

Díaz recordó en su publicación que esos mismos lanzadores, considerados pilares económicos para la Federación Cubana de Béisbol, confían plenamente en Cortina cuando están en la isla. Para él, esta contradicción refleja una enorme incoherencia: los dirigentes se benefician del talento de jugadores que han sido moldeados y recuperados por Cortina, pero al mismo tiempo se empeñan en invisibilizar al hombre detrás de esos logros.

El testimonio de Charles Díaz va más allá de la defensa personal hacia un amigo. Se trata de un señalamiento directo a una administración que, según sus palabras, está marcada por la mentira, la improvisación y la falta de respeto hacia quienes han construido el prestigio del béisbol cubano. Con contundencia afirmó que se trata de la gestión más mala en medio siglo, una declaración fuerte que cobra relevancia porque viene de alguien que ha vivido en carne propia la evolución de la disciplina en ese periodo.

El panorama no puede ser más preocupante. Las tensiones entre entrenadores, exjugadores y la dirigencia no solo dañan la imagen del deporte nacional, sino que ponen en riesgo la preparación de las nuevas generaciones. Lo que debería ser un espacio de unión en torno al béisbol se ha convertido en un escenario de confrontaciones verbales, acusaciones y descrédito. Mientras tanto, los aficionados observan con decepción cómo el pasatiempo nacional se enreda cada vez más en disputas internas que restan credibilidad y alimentan el desencanto.

La voz de Charles Díaz ha encendido aún más la polémica, y la confrontación con el Comisionado parece lejos de llegar a su fin. Lo cierto es que muy pocos pueden permanecer indiferentes ante lo que ocurre, porque más allá de los nombres propios, lo que está en juego es el futuro del béisbol cubano y la confianza en quienes deberían protegerlo y engrandecerlo.