SEÑORES!! YASMANY TOMAS HIZO ALGO NUNCA ANTES VISTO Y HACE VER QUE LA PELOTA DE CUABA ES UN….

Yasmany Tomás volvió a ser noticia en el béisbol cubano, no por un jonrón ni por una actuación en el terreno, sino por un gesto que reveló su fuerte vínculo con Industriales y expuso, a la vez, una de las problemáticas más comentadas de la 64 Serie Nacional. A pesar de estar cumpliendo compromisos en el béisbol mexicano, el slugger habanero decidió intervenir para resolver una situación que venía afectando la imagen y la organización del equipo más mediático del país.

Durante semanas, Industriales enfrentó una realidad insólita: las gorras oficiales, responsabilidad de la Comisión Nacional, nunca llegaron. Entre promesas incumplidas y explicaciones que no convencían, los jugadores tuvieron que recurrir a gorras antiguas, modelos distintos y alternativas improvisadas. La falta de uniformidad no solo afectaba la estética del conjunto, sino que también alimentaba la percepción de abandono institucional, algo difícil de digerir para una franquicia con tanta historia y seguidores.

Ante ese panorama, Yasmany Tomás tomó una decisión tajante. De su propio bolsillo financió la confección de las nuevas gorras que el equipo estrenó en su partido del martes. El gesto fue dado a conocer por la página Por La Goma, que detalló cómo las nuevas piezas habían llegado recientemente y de inmediato fueron utilizadas por los jugadores. En un torneo donde cada detalle importa, este aporte significó más que un simple accesorio: representó un símbolo de apoyo, identidad y orgullo.

Las gorras, con un diseño que mezcla azul en la parte frontal y blanco en la zona superior, llevan la tradicional “I” gótica característica de Industriales, además de un sello representativo de Tomás. La calidad del acabado resaltó de inmediato, dejando claro que no se trató de una solución improvisada, sino de un aporte pensado para dignificar la presencia del equipo en el campeonato.

El episodio terminó por enderezar un camino que ya lucía preocupante, pero dejó al descubierto un problema mayor: la incapacidad de los responsables para cumplir con un componente básico del equipamiento oficial. Que un jugador deba asumir ese costo no debería ser la norma, aunque su gesto refleja una lealtad y compromiso que muchos aficionados celebraron. Para Industriales, el apoyo de Tomás llegó en el momento justo; para la afición, queda el sabor agridulce de una solución que no debió depender de él.