Andy Pagés volvió a colocarse en el centro de la conversación mediática, y esta vez no únicamente por su ausencia con Cuba en el Clásico Mundial de Beisbol, sino por unas declaraciones que sacudieron el entorno de los Dodgers. El jardinero cubano recibió un respaldo inesperado y de enorme peso desde la cúpula de la organización angelina, cuando Magic Johnson, leyenda de la NBA y figura clave dentro del grupo propietario del equipo, se refirió a él de manera directa y contundente.
Magic sorprendió al afirmar que Andy Pagés es actualmente su pelotero favorito dentro del roster de los Dodgers, incluso por encima de nombres consolidados como Shohei Ohtani o Freddie Freeman. Según Johnson, aunque hoy los reflectores apunten a esas superestrellas, muy pronto el nombre que dominará las conversaciones será el de Pagés. La afirmación no pasó desapercibida, sobre todo viniendo de alguien que observa el proyecto Dodgers desde una perspectiva de liderazgo, negocio e impacto global.
Johnson destacó la energía, el hambre competitiva y el talento natural del cubano, asegurando que ve en él a una futura superestrella de Grandes Ligas. Para Magic, Andy Pagés tiene una mentalidad especial, una combinación de confianza y ambición que suele distinguir a los jugadores llamados a marcar época. En ese sentido, rompió con la narrativa de que el cubano podría verse limitado en un roster cargado de figuras, y defendió la idea de que ese entorno puede acelerar su crecimiento y maduración deportiva.
El debate no tardó en encenderse entre aficionados y analistas. Algunos sostienen que en un equipo repleto de nombres rutilantes, Pagés corre el riesgo de quedar relegado a un rol secundario, con menos turnos y un margen de error mínimo. Otros, en cambio, creen que precisamente esa competencia interna es el escenario ideal para forjar a un jugador joven, obligándolo a manejar presión, aprender de los mejores y refinar su enfoque ofensivo bajo máxima exigencia.
Magic fue aún más lejos al señalar que el cubano tiene las herramientas para convertirse en la cara del equipo en el futuro, resaltando su combinación de poder, defensa y carisma. En una franquicia acostumbrada a ganar y a exigir excelencia constante, Pagés parece encajar perfectamente en el perfil de jugador franquicia. Mientras tanto, Andy continúa enfocado en su rol con los Dodgers, ajeno al ruido del Clásico Mundial y decidido a demostrar que pertenece a la élite. La polémica queda abierta: ¿Andy Pagés terminará siendo la próxima gran estrella de los Dodgers o quedará opacado por un roster lleno de superfiguras?