SEÑORES!! AROLDIS CHAPMAN QUIERE DEJAR EL RIDICULO AL MANAGER DE LOS YANKEES POR EL PASADO

Aroldis Chapman cerró la temporada 2025 de las Grandes Ligas con una actuación que dejó claro por qué sigue siendo uno de los relevistas más temidos del béisbol. Con su recta supersónica intacta y una efectividad que volvió a ponerlo entre los mejores cerradores de la liga, el cubano terminó la campaña regular como pieza clave de los Boston Red Sox, que ahora se preparan para un enfrentamiento cargado de historia y rivalidad frente a los New York Yankees en la postemporada. Para muchos fanáticos de Boston, esta serie tiene un significado especial: es la oportunidad perfecta para que Chapman demuestre a la franquicia neoyorquina que dejaron ir a un lanzador que todavía tiene mucho que ofrecer.

Chapman, de 37 años, fue parte importante del dominio de los Yankees en años anteriores, pero su salida del Bronx estuvo marcada por altibajos, críticas y decisiones que algunos consideran apresuradas. Tras encontrar una nueva vida en Boston, el zurdo ha recuperado su mejor versión, registrando más de 30 salvamentos y una efectividad cercana a 2.00 en la temporada regular. Sus ponches continúan siendo un espectáculo, con más de 90 en poco más de 60 innings, cifras que confirman que su brazo zurdo sigue siendo un lujo para cualquier equipo.

El morbo de esta serie Red Sox–Yankees no se limita a la histórica rivalidad entre ambas franquicias. Para muchos seguidores cubanos y de Boston, este cruce representa la oportunidad de ver a Chapman enfrentar a su antiguo equipo con el que vivió momentos de gloria, pero también de tensión. La afición de los Medias Rojas ve en él a un arma perfecta para “hacer pagar” a los Yankees por, según opinan algunos, no valorar lo suficiente a un cerrador de su calibre en sus últimos años en Nueva York. En las calles de Boston, y también en la comunidad cubana que sigue con orgullo cada paso del lanzador, se respira la sensación de que el destino le ha dado a Chapman una revancha simbólica.

Sin embargo, el propio Chapman ha optado por bajar la temperatura de la serie. En declaraciones a la prensa, el lanzador fue claro y sereno: “No, yo estoy tranquilo. Al final esto es béisbol profesional y nada es personal. Yo saldré a hacer mi trabajo independientemente del equipo”, dijo, dejando claro que su enfoque está en el juego y no en viejas rencillas. Estas palabras, lejos de transmitir rencor, reflejan la madurez de un pelotero que ha vivido todas las etapas de una carrera en las Grandes Ligas: del ídolo joven al veterano respetado.

Aun así, entre los fanáticos persiste la idea de que, en lo más profundo, Chapman querrá demostrar a los Yankees que sigue siendo una fuerza imparable en el montículo. “Por dentro quiere acabarlos, o al menos eso pensamos todos los cubanos”, bromean sus seguidores. Esa mezcla de profesionalismo y orgullo nacional convierte a esta serie en un espectáculo imperdible. Boston confía en su cerrador estelar para proteger cada ventaja, y el propio Chapman sabe que un gran desempeño ante su exequipo no solo lo acercaría más a la inmortalidad del béisbol, sino que también reforzaría su legado como uno de los relevistas más dominantes de su era.