Un nuevo capítulo comienza esta noche para Rafael “Carita” Devers. El poderoso bateador dominicano hará su debut oficial como primera base con los San Francisco Giants, dejando atrás años de resistencia a ese cambio de posición. La noticia fue confirmada por la reportera Shayna Rubin, del San Francisco Chronicle, y marca un giro clave en la carrera del exjugador de los Red Sox.
DE NEGARSE ROTUNDAMENTE… A ACEPTAR EL DESAFÍO
Durante su etapa en Boston, Devers se mantuvo firme en no abandonar la tercera base, a pesar de críticas sobre sus fallas defensivas. Su guante, aunque aceptable, nunca alcanzó el nivel de excelencia necesario para sostener su lugar en la esquina caliente sin debate.
“Yo soy antesalista”, llegó a declarar en su momento, cerrando la puerta a cualquier intento del club de moverlo al otro lado del diamante. Aquella postura terminó erosionando su relación con la gerencia, y fue uno de los factores que lo alejaron de la histórica franquicia de Massachusetts.
NUEVA ETAPA, NUEVA MENTALIDAD
Pero algo cambió desde su llegada a la Costa Oeste. En San Francisco, Devers ha mostrado una actitud abierta, humilde y colaborativa. El equipo le planteó el reto durante los entrenamientos primaverales, y el dominicano aceptó sin dudar. Desde entonces, ha estado trabajando con coaches especializados para adaptarse a su nuevo rol defensivo.
Hoy, con los reflectores encima, hará historia defendiendo por primera vez la primera base en un juego oficial de Grandes Ligas.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA LOS GIANTS?
Los Giants están en plena lucha por los primeros lugares de la División Oeste. Necesitan más que poder al bate: necesitan líderes dentro y fuera del terreno. Y aunque Devers sigue produciendo con el madero —.252 de promedio, 17 HR y 68 RBI en la temporada—, su impacto total aún no ha alcanzado las expectativas.
Convertirse en un jugador defensivo confiable ampliaría su valor de forma exponencial, y daría al manager mayor flexibilidad estratégica.
UN CAMBIO QUE HABLA DE MADUREZ
La transición de tercera a primera base es mucho más que un ajuste técnico. Representa un crecimiento personal para Devers, quien ahora entiende que la longevidad en la MLB también depende de adaptabilidad y compromiso colectivo.
“Estoy aquí para ayudar al equipo a ganar, donde me necesiten”, habría dicho en privado, según fuentes cercanas al clubhouse.
CONCLUSIÓN: LA EVOLUCIÓN DE “CARITA”
Esta noche no solo se pone a prueba su guante, sino su carácter. Rafael Devers se juega más que una posición, se juega la posibilidad de escribir una nueva narrativa en su carrera: la de un jugador completo, maduro y capaz de liderar desde cualquier rincón del diamante.