En el panorama actual del béisbol cubano, la figura de Juan Reinaldo Pérez Pardo, Comisionado Nacional desde enero de 2021, se encuentra en el ojo del huracán debido a fuertes críticas provenientes de voces reconocidas dentro de este deporte. Entre los más recientes en alzar la voz se encuentra Miguel Borroto, exmanager de Camagüey y del equipo Cuba, quien, con un historial de buenos resultados en la dirección, no dudó en cuestionar de manera frontal la gestión del directivo. Sus palabras han resonado con fuerza, sumándose a la reciente polémica generada por el experimentado entrenador de pitcheo José Manuel Cortina.
La controversia se intensificó luego de que Cortina denunciara públicamente la sanción impuesta a su amigo y comisario de árbitros, Charles Díaz. Según el entrenador, aunque la sanción inicial fue reducida, Díaz no ha sido llamado a trabajar nuevamente y, como si fuera poco, fue eliminado del grupo de WhatsApp de los comisarios. Cortina señaló directamente a Pérez Pardo como responsable de estas acciones, acusándolo de ejercer su cargo con autoritarismo, tomando decisiones unilaterales y represivas contra quienes no comparten sus criterios.
En su publicación, Cortina recordó que este tipo de actitudes no son nuevas. Relató cómo, en el pasado, fue apartado del equipo Cuba que participó en el Premier 12, como represalia por defender a Díaz. “Yo trabajo porque amo lo que hago. Que se revise él que está sepultando el béisbol cubano”, expresó el entrenador, dejando claro que su compromiso está con el deporte y no con los intereses de una autoridad que, según él, actúa con prepotencia.
Fue en ese mismo espacio donde intervino Miguel Borroto, respaldando las palabras de Cortina y sumando sus propias críticas. Borroto no escatimó calificativos y afirmó que Pérez Pardo “jamás ha entrenado a nadie”, proponiendo incluso que se realicen elecciones para la Federación para demostrar que carece de respaldo entre sus pares. Según el técnico, si el comisionado tuviera “vergüenza y moral”, presentaría su renuncia de inmediato, acusándolo de carecer de conceptos claros sobre el béisbol y de sostenerse en el cargo a base de engaños.
Para Borroto, la situación ha llegado a un punto insostenible y se pregunta hasta cuándo la comunidad beisbolera y el pueblo cubano deberán soportar lo que califica como “garrafales errores” en la conducción del deporte nacional. Su postura refleja un sentimiento cada vez más extendido entre peloteros, entrenadores y aficionados que ven cómo, desde la llegada de Pérez Pardo al cargo, el béisbol cubano ha experimentado un retroceso notable.
A pesar de las acusaciones y el creciente descontento, Pérez Pardo se mantiene firme en su puesto, protegido por el respaldo de las autoridades del país. Este blindaje político hace que las críticas públicas y las denuncias de mala gestión no tengan repercusiones reales en su permanencia. La situación, según muchos, es una prueba palpable de cómo, en Cuba, el apoyo de las instancias superiores puede garantizar la estabilidad en un cargo, sin importar la opinión popular o los resultados obtenidos.
Mientras tanto, las voces disidentes, como las de Cortina y Borroto, continúan intentando romper el cerco de silencio que rodea a la dirigencia del béisbol cubano, con la esperanza de que algún día el deporte más querido de la isla recupere el rumbo que, a su juicio, ha perdido bajo la actual administración.