El camino del equipo Cuba hacia el Clásico Mundial de Béisbol volvió a llenarse de tensión y polémica tras conocerse que la delegación sufrió ocho bajas debido a la negación de visas para ingresar a Estados Unidos. Aunque la noticia generó preocupación inmediata entre los aficionados, se confirmó que ningún jugador del roster oficial fue afectado, por lo que la nómina competitiva se mantiene intacta. Sin embargo, el impacto organizativo y técnico podría sentirse más de lo que muchos imaginan.
Entre los nombres revelados aparecen varios funcionarios del sistema deportivo cubano y una ausencia que sí toca directamente el funcionamiento del equipo en el terreno: el legendario exlanzador Pedro Luis Lazo, quien formaba parte del cuerpo técnico como coach de pitcheo. Su experiencia, liderazgo y conocimiento del trabajo con serpentineros eran considerados piezas clave en la preparación del staff, por lo que su ausencia podría complicar la estrategia en una de las áreas más sensibles del conjunto.
El resto de las bajas corresponde a figuras administrativas y directivas vinculadas al deporte en la isla, entre ellas el vicepresidente del INDER, Raúl Fornés, y el presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Juan Reinaldo Pérez. Aunque su rol no influye directamente en el rendimiento dentro del terreno, la situación reaviva el debate sobre la estructura organizativa que acompaña a la selección nacional en eventos internacionales.
La ausencia de estos funcionarios también ha generado reacciones encontradas entre los seguidores del béisbol cubano. Algunos consideran que la reducción del componente burocrático podría incluso beneficiar el ambiente del equipo, permitiendo mayor enfoque en lo deportivo. Otros, en cambio, señalan que estas situaciones reflejan problemas estructurales que continúan afectando la estabilidad y la planificación del béisbol en la isla.
Este episodio se suma a un contexto ya complejo, donde muchos analistas han colocado a Cuba entre los equipos con menos profundidad de cara al torneo. La falta de talento proveniente de ligas profesionales, las limitaciones organizativas y ahora las complicaciones logísticas alimentan la percepción de que el reto competitivo será enorme.
A pesar de todo, el grupo mantiene su calendario y sus aspiraciones de avanzar de ronda, confiando en la entrega de sus jugadores y en la motivación que siempre genera representar al país en un escenario internacional. El torneo será la prueba definitiva para medir no solo el talento disponible, sino también la capacidad del equipo para sobreponerse a un entorno lleno de dificultades.
Ahora el debate está servido entre los fanáticos: con tantas complicaciones fuera del terreno, ¿crees que el principal problema del equipo Cuba es el nivel de sus jugadores o la estructura y organización que rodea al béisbol en la isla?