La relación entre Cuba y el Major League Baseball ha estado marcada por tensiones, trámites complejos y decisiones de última hora que han alimentado la percepción entre muchos aficionados de que a la isla se le ponen más obstáculos que a otras selecciones para participar con normalidad en el Clásico Mundial de Béisbol. Aunque el torneo es organizado por MLB junto a la Asociación de Jugadores, el caso cubano siempre ha estado rodeado de factores políticos, legales y financieros que complican su proceso.
Uno de los principales puntos de conflicto ha sido el manejo de los seguros, los permisos y, sobre todo, el destino del dinero generado por la participación del equipo. Debido a las regulaciones del embargo de Estados Unidos hacia Cuba, durante años existieron dudas sobre si los fondos del torneo podían ser transferidos a instituciones deportivas cubanas sin violar las leyes federales. Esto obligó a MLB a solicitar autorizaciones especiales del gobierno estadounidense, lo que en varias ocasiones retrasó la confirmación oficial de la presencia del equipo.
Para muchos seguidores del béisbol, esta situación se interpreta como una falta de voluntad para facilitar la integración de Cuba al evento con la misma fluidez que otros países. En más de una edición del Clásico, la confirmación de la isla llegó en fechas cercanas al cierre del proceso organizativo, generando incertidumbre en la planificación, la preparación del equipo y la logística de viajes y entrenamientos.
Otro tema que ha generado debate es la participación de jugadores cubanos que militan en organizaciones de MLB. Durante años, las restricciones políticas y contractuales hicieron prácticamente imposible que peloteros activos en Grandes Ligas representaran a su país, lo que dejó a Cuba en desventaja frente a selecciones que sí cuentan con sus principales estrellas. Aunque en ediciones recientes se han abierto algunas excepciones, el proceso sigue siendo complejo y sujeto a múltiples revisiones.
Desde la perspectiva oficial, MLB ha sostenido que no existe una intención de perjudicar a Cuba y que todas las decisiones responden al cumplimiento de las leyes estadounidenses y a la necesidad de garantizar transparencia financiera y seguridad legal para el torneo. Sin embargo, la percepción entre parte del público es diferente, y muchos consideran que el equipo cubano compite no solo contra rivales en el terreno, sino también contra barreras administrativas fuera de él.
Este escenario mantiene vivo un debate que va más allá del deporte y que sigue generando opiniones divididas dentro de la comunidad beisbolera.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que MLB aplica las mismas condiciones para todos los países o consideras que a Cuba se le ponen más trabas que al resto para participar en el Clásico Mundial? 
