POR ESTA RAZÓN LOS GRANDES LIGAS NO QUIEREN JUGAR CON CUBA !!!!

Muchos de los mejores peloteros cubanos que actualmente brillan en las Grandes Ligas han optado por no representar a Cuba en torneos de alta categoría como el Clásico Mundial de Béisbol, y las razones detrás de esta decisión son complejas y multifacéticas. En primer lugar, existe un historial de conflictos entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y los jugadores profesionales que residen en el extranjero. La relación con las autoridades deportivas de la isla ha sido complicada durante décadas, marcada por restricciones, interferencias en contratos y decisiones unilaterales que afectan directamente a la carrera de los atletas. Muchos peloteros consideran que estas políticas limitan su autonomía y su libertad para negociar con equipos profesionales o participar en eventos de manera independiente.

Otro factor importante es la incertidumbre sobre los permisos y visas para viajar a torneos celebrados en países como Estados Unidos. En ediciones recientes del Clásico Mundial, varios jugadores de renombre no pudieron participar debido a que no se les otorgaron los visados necesarios para entrar al país anfitrión. Esta situación ha generado frustración entre los atletas, quienes ven peligrar su seguridad y estabilidad profesional al arriesgarse a comprometer contratos o enfrentar problemas legales por intentar representar a la selección nacional.

Asimismo, muchos de estos peloteros han construido carreras multimillonarias en la MLB y otros circuitos internacionales, lo que cambia sus prioridades y tiempos disponibles. Participar en torneos de selección nacional implica comprometer semanas de pretemporada, entrenamientos específicos y tiempo de recuperación, lo que puede afectar su desempeño en sus equipos de Grandes Ligas. Además, existe el temor de que cualquier lesión sufrida durante estos torneos pueda tener repercusiones económicas y contractuales, lo que hace que la participación se vea como un riesgo demasiado grande frente a los beneficios limitados.

También pesa la percepción sobre cómo son tratados los jugadores que deciden volver a representar a Cuba. Muchos sienten que, aunque su intención sea honrar a su país, podrían enfrentar críticas, restricciones o un manejo político de su imagen que no siempre respeta sus intereses profesionales o personales. La experiencia pasada de figuras como José Abreu, Yordan Álvarez o Aroldis Chapman, quienes han estado impedidos de jugar o sujetos a burocracia extrema, ha generado un precedente que desincentiva a los jóvenes talentos a comprometerse con la selección cubana.

En definitiva, la combinación de conflictos institucionales, incertidumbre legal, riesgos profesionales y un ambiente político complicado ha llevado a que los mejores peloteros cubanos vean con cautela cualquier participación en torneos de alto nivel. La decisión de no jugar con el equipo Cuba en eventos internacionales no refleja una falta de patriotismo, sino una estrategia consciente para proteger su carrera, su bienestar y sus oportunidades en el béisbol profesional mundial.