POLEMICA!! SURGEN NUEVOS PROBLEMAS EN PELOTA CUBANA

El béisbol en Cuba, durante décadas considerado el orgullo deportivo de la isla, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Lo que antes era un símbolo de identidad nacional hoy está marcado por problemas que se acumulan sin solución a la vista. Las malas condiciones de los estadios, los bajos salarios, las promesas incumplidas, el descontento de los jugadores, la ausencia de aficionados en las gradas y las pobres transmisiones televisivas conforman un panorama que preocupa tanto a los amantes del deporte como a los propios peloteros.

Uno de los problemas más visibles es el deterioro de las instalaciones. Muchos estadios de la Serie Nacional presentan gradas en mal estado, áreas sin mantenimiento, terrenos irregulares y falta de iluminación adecuada. En algunos casos, los dugouts están deteriorados y los camerinos carecen de las condiciones mínimas para atletas profesionales. Esto no solo afecta la calidad del juego, sino también la seguridad de los jugadores. La imagen de estos estadios, lejos de transmitir grandeza y tradición, refleja abandono y falta de inversión.

El tema económico también es crítico. Los peloteros de la liga continúan recibiendo salarios muy por debajo de lo que se esperaría para atletas de alto rendimiento. Además, las promesas de aumentos salariales, que en teoría debían mejorar sus condiciones de vida, no se han materializado. Los jugadores sienten que se les dice una cosa y se hace otra, lo que ha generado un profundo descontento dentro de los equipos. Muchos atletas consideran que es imposible mantener una vida digna con los ingresos actuales, lo que refuerza la idea de abandonar la liga o emigrar en busca de mejores oportunidades.

El disgusto dentro del ámbito deportivo no es exclusivo de los jugadores. Los aficionados también se sienten decepcionados. La asistencia a los estadios ha disminuido notablemente. Donde antes había euforia, música y apoyo incondicional, ahora abundan los asientos vacíos. Los hinchas aseguran que resulta difícil motivarse a ir a un estadio con malas condiciones, un nivel de juego afectado por la salida de talentos y una sensación general de estancamiento. La conexión emocional entre el público y el béisbol sigue existiendo, pero cada vez se ve más afectada por la realidad del deporte en la isla.

Como si esto fuera poco, las transmisiones televisivas y en vivo tampoco están a la altura. Constantemente se reportan problemas técnicos, cortes inesperados, mala calidad de imagen y narraciones poco dinámicas. En un mundo donde el deporte se disfruta también a través de pantallas, la calidad de las transmisiones es crucial para mantener el interés del público. Sin embargo, esta falla se suma a la larga lista de dificultades que enfrenta el béisbol cubano.

En conjunto, todos estos problemas dibujan un panorama desalentador. La pelota en Cuba parece ir de mal en peor, atrapada entre la falta de inversión, la desmotivación y la pérdida de confianza tanto de jugadores como de fanáticos. A pesar de ello, el amor por este deporte sigue vivo en la isla. Lo que muchos esperan es que las autoridades finalmente tomen medidas serias y efectivas para rescatar al béisbol cubano antes de que su deterioro sea irreversible.