Lourdes Gurriel padre, una figura respetada en el béisbol cubano por su exitosa trayectoria como jugador y entrenador, ha hecho una afirmación que ha generado debate entre aficionados y especialistas: asegura que su hijo, Yuli Gurriel, es el mejor pelotero cubano que ha pasado tanto por la pelota de la Isla como por las Grandes Ligas. Según sus palabras, el talento, la disciplina y la inteligencia de Yuli en el terreno lo colocan en un nivel único, y su impacto se ha hecho sentir tanto en la Serie Nacional como en el béisbol estadounidense.
El patriarca de los Gurriel subrayó que Yuli, incluso llegando a MLB con 32 años —una edad en la que muchos peloteros ya están pensando en el ocaso de su carrera—, logró adaptarse de inmediato, convertirse en pieza clave para los Houston Astros y alcanzar el éxito que incluye un título de bateo y dos anillos de Serie Mundial. Sin embargo, lo que más resalta en sus declaraciones es la idea de lo que podría haber sido si Yuli hubiera llegado a las Grandes Ligas a los 20 años, en el punto más fresco de su juventud deportiva.
“Imagínense todo lo que pudo lograr si hubiera llegado a los 20 años a MLB”, enfatizó Gurriel padre, dejando entrever que su hijo pudo haber establecido récords históricos y acumulado números que lo habrían puesto a la altura —o incluso por encima— de leyendas latinas como Miguel Cabrera, Albert Pujols o el propio Tony Oliva. Según él, la combinación de poder, contacto y defensa que caracterizaba a Yuli en su mejor momento era de calibre élite, y habría permitido que jugara más de 15 temporadas al más alto nivel.
Estas palabras no solo son un reconocimiento paterno, sino que también tocan una herida abierta en el deporte cubano: la imposibilidad que durante décadas tuvieron los talentos de la Isla de firmar libremente con organizaciones de MLB sin desertar de delegaciones oficiales. Gurriel padre sugiere que las barreras políticas y el contexto histórico privaron a su hijo —y a muchos otros— de escribir una historia aún más brillante en el béisbol profesional.
En la Serie Nacional Cubana, Yuli fue un fenómeno ofensivo desde su debut con Sancti Spíritus y luego con Industriales, destacándose por su capacidad para rendir en momentos de presión. En la MLB, tras su llegada en 2016, se ganó rápidamente el respeto de sus rivales y la admiración de la afición, logrando adaptarse no solo al pitcheo más exigente del mundo, sino también a la cultura y ritmo de un calendario de 162 juegos.
Las declaraciones de Lourdes Gurriel padre han encendido el debate en redes sociales y programas deportivos, donde algunos coinciden en que Yuli es uno de los peloteros cubanos más completos de todos los tiempos, mientras que otros consideran que el trono todavía pertenece a figuras históricas como Omar Linares, quien nunca jugó en MLB pero dejó una huella imborrable en la pelota de la Isla.
Lo cierto es que, con una carrera marcada por logros en dos sistemas beisboleros muy diferentes y un legado que inspira a nuevas generaciones, Yuli Gurriel ya está en la conversación de los grandes. Y si uno toma en cuenta las palabras de su padre, ese lugar en la historia podría haber sido aún más alto si las circunstancias hubieran sido otras.