POLEMICA!! EL CUBANO YOENLI FELICIANO CALIENTA LAS REDES CON ESTE COMENTARIO ¡¡NO DEBIÓ DECIR ESTO!!

Yoenli Feliciano volvió a sacudir el panorama del boxeo profesional con declaraciones que no dejaron espacio para interpretaciones tibias. El púgil cubano, natural de Camagüey, utilizó un tono frontal y desafiante para enviar un mensaje directo a toda su división, dejando claro que no respeta jerarquías ni coronas cuando se trata de subir al ring. Sus palabras, difundidas recientemente tras conversar con el presentador César Seda, encendieron las redes sociales y colocaron su nombre nuevamente en el centro del debate mediático.

Invicto tras nueve combates profesionales, Feliciano ha decidido romper con la discreción que lo acompañó en sus primeros pasos fuera del boxeo amateur. Dos veces campeón mundial en esa etapa, el cubano entiende que el talento por sí solo ya no garantiza oportunidades en el boxeo moderno. Por eso, eligió el camino del ruido, de la confrontación verbal y del reto público, una estrategia que muchos consideran necesaria para forzar a los grandes nombres a mirar hacia su esquina.

El mensaje no fue genérico ni simbólico. Yoenli apuntó directamente a los campeones reinantes de su categoría, nombres de peso como Carlos Adames, Erislandy Lara y Janibek Alimkhanuly. Para él, todos están incluidos en su desafío y ninguno merece un trato especial. Su frase “no creo en nadie en la división, no me importa nadie” resume una mentalidad basada en la confianza absoluta y en la convicción de que puede vencer a cualquiera que se atreva a enfrentarlo.

El propio boxeador reconoció que durante mucho tiempo permaneció en silencio, observando cómo otros acaparaban la atención mediática. Sin embargo, ese silencio llegó a su fin. Feliciano entiende que el boxeo profesional es espectáculo, narrativa y provocación, y que quien no entra en ese juego corre el riesgo de quedar relegado, sin importar su nivel deportivo. Al exponerse, acepta también las críticas y el escrutinio, pero considera que el beneficio potencial supera cualquier riesgo.

Ahora, el cubano espera que alguno de los campeones responda al llamado y transforme las palabras en hechos. Su objetivo es claro: conseguir una oportunidad titular y demostrar que su confianza no es solo discurso. La incógnita queda abierta en el aire del boxeo mundial: ¿algún campeón se atreverá a aceptar el reto de un invicto peligroso que asegura no creer en nadie más que en sí mismo?