💸 El béisbol cubano: talento explotado y herramienta de poder del régimen
Durante décadas, el béisbol no solo ha sido el deporte nacional de Cuba, sino también un instrumento político y económico al servicio del régimen. Los peloteros cubanos, que brillan por su talento en escenarios internacionales, han sido históricamente controlados, vigilados y utilizados como activos económicos del Estado.
🎭 Más que deporte: control y propaganda
Desde los años 60, el gobierno cubano transformó el deporte —especialmente el béisbol— en una vitrina ideológica. La consigna era clara: los éxitos deportivos se presentaban como triunfos del sistema socialista.
Sin embargo, tras el colapso del bloque soviético y el inicio del “Período Especial” en los años 90, el régimen comenzó a mercantilizar ese talento, permitiendo que ciertos peloteros jugaran en ligas extranjeras… pero bajo condiciones asfixiantes.
📉 El precio de salir: entregar hasta el 80 % del salario
Jugadores que participaron en ligas profesionales de Japón, Italia o México durante los años 90 y 2000 lo hicieron bajo contratos gestionados por el INDER, donde debían entregar entre el 70 % y el 80 % de sus ingresos al Estado cubano.
Casos como el de Norberto González, entre otros, reflejan cómo el gobierno se convirtió en una especie de “intermediario forzoso”, lucrando con el esfuerzo de los deportistas. Estos contratos, aunque legales, estaban diseñados para que el atleta nunca tuviera control total sobre su carrera ni su dinero.
✍️ El fallido acuerdo con MLB: ¿esperanza o trampa?
En 2018, un aparente rayo de esperanza surgió con un acuerdo histórico entre MLB y la Federación Cubana de Béisbol (FCB). El plan: permitir que los peloteros cubanos firmaran con equipos de Grandes Ligas sin tener que desertar, a cambio de un 15-20 % de “tarifa de compensación” pagada por los equipos a la FCB.
Pero en 2019, el acuerdo fue cancelado por el gobierno de Donald Trump, bajo el argumento de que la FCB es una extensión directa del régimen cubano. La medida, aunque polémica, evitó que millones de dólares fluyeran hacia una estructura estatal con historial de explotación.
🚨 ¿Oportunidad o nueva forma de control?
Mientras algunos veían el acuerdo como una vía segura para evitar peligrosas fugas, otros lo denunciaban como una trampa modernizada. En el fondo, el pelotero seguiría sin libertad plena: ni sobre su destino, ni sobre sus finanzas.
Era un modelo que legitimaba la práctica de décadas: el atleta como producto del Estado, no como individuo con derechos y decisiones propias.
✊ Peloteros libres, voces firmes
Hoy, la mayoría de los cubanos en MLB llegaron a Estados Unidos tras abandonar definitivamente la isla, rompiendo todo vínculo con la FCB. Peloteros como Yordan Álvarez, Randy Arozarena o José Abreu han sido claros: no volverán a representar a un sistema que les negó libertad.
Más allá del terreno, muchos se han convertido en voces de denuncia, defendiendo los derechos de sus compatriotas y dejando claro que la dignidad no se negocia, ni por contratos ni por medallas.
🧭 Conclusión: el béisbol como reflejo de una nación
El drama del béisbol cubano no es solo deportivo. Es político, humano y ético. Es la historia de miles de jóvenes talentosos que crecieron soñando con una gloria que, en casa, venía siempre con cadenas.
En cada jonrón de un cubano libre hay un mensaje: el talento no debe ser propiedad del Estado. El béisbol cubano aún tiene alma… pero necesita libertad.