Lerys Aguilera, conocido por ser uno de los bateadores más consistentes y poderosos del béisbol cubano, vivió una experiencia difícil y dolorosa recientemente que decidió compartir públicamente. El exjugador, quien fue cuarto bate habitual en los equipos de Holguín durante más de una década, contó en una entrevista cómo un simple gesto de querer ver y compartir con sus excompañeros del equipo Cuba terminó en un episodio que describió como “nefasto” y lleno de incomodidad. Aguilera, quien abandonó Cuba en 2014 por vía marítima buscando nuevas oportunidades para su carrera, hoy reside en Nicaragua, país donde sigue vinculado al deporte y a la comunidad cubana.
El incidente ocurrió en abril de 2025, durante la Serie de Las Américas de béisbol, en la que el equipo Cuba estuvo representado por Los Leñadores de Las Tunas, reforzados por jugadores de otras provincias, entre ellos varios holguineros como Yordan Manduley y Dayron Batista. Aguilera, con la ilusión de reencontrarse con sus antiguos compañeros, se dirigió al estadio para apoyar y saludar a la escuadra cubana, en especial a aquellos que aún mantiene como amigos. Sin embargo, lo que debía ser un momento emotivo y alegre terminó en una situación incómoda cuando la Seguridad del Estado intervino.
Aguilera relató que luego de compartir un rato con los miembros del equipo, fue abordado por personal de seguridad que comenzó a cuestionar su presencia. “Me preguntaron quién era, qué hacía ahí y me dijeron que no podía estar en ese lugar porque era la Seguridad del Estado”, narró Aguilera con evidente decepción. Lo más doloroso para él fue la actitud con la que fue tratado, como si fuera un problema o una amenaza, cuando solo buscaba tener un momento de convivencia con sus excompañeros. El expelotero afirmó que la situación fue tan amarga que ni siquiera pudo evitar preguntarse “¿hasta dónde llegan?” en cuanto al control y vigilancia que ejerce la seguridad sobre los deportistas cubanos, incluso cuando se trata de situaciones tan simples como ver a amigos en un partido.
Lerys Aguilera fue un bateador destacado en las Series Nacionales de Cuba, especialmente con el equipo de Holguín, donde fue conocido por su poder y consistencia en la alineación. Aunque llegó después del título logrado por Holguín en 2002, Aguilera se convirtió en una pieza clave para que el equipo clasificara a la postemporada en 2008, una de las épocas más exitosas del conjunto. Durante su carrera en el béisbol doméstico cubano, disputó 12 campeonatos, en los que promedió .269 de bateo, conectó 111 jonrones, impulsó 459 carreras, pegó 767 hits y anotó 294 vueltas. Estos números reflejan la importancia de Aguilera como uno de los peloteros más valiosos que ha dado la provincia de Holguín.
Después de su salida de Cuba, Aguilera enfrentó muchas dificultades. Según declaró en una entrevista previa, pasó por momentos muy complicados en República Dominicana antes de establecerse en Nicaragua, donde actualmente reside. A pesar de los obstáculos y la distancia, mantiene un fuerte vínculo con el béisbol cubano y su gente, lo que explica su deseo de acercarse a sus excompañeros en la Serie de Las Américas, a pesar de las complicaciones que esto le trajo.
El relato de Lerys Aguilera expone no solo una historia personal, sino también un reflejo de la difícil realidad que enfrentan muchos peloteros cubanos que han salido del país y aún conservan lazos con su tierra y sus equipos. La vigilancia y las limitaciones impuestas por la Seguridad del Estado son parte de un contexto que afecta incluso a quienes solo quieren compartir momentos de amistad y deporte. Este episodio dejó claro el costo humano que tiene para muchos exjugadores cubanos su lucha por nuevas oportunidades y la añoranza de volver a convivir con sus raíces y compañeros.