OSLEY IGLESIAS NEGOCIA PELEA MILLONARIA !! YOENLI FELICIANO COMENTARIO POLEMICO!! SURGE NUEVO CUBANO

El boxeo cubano vive un momento de fuerte exposición internacional, pero también de contradicciones, oportunidades bloqueadas y discursos cada vez más incendiarios. En el centro de esta realidad aparece Osleys Iglesias, invicto, temido y sin rival. Clasificado número uno del peso supermediano por The Ring Magazine, el cubano continúa esperando una pelea por el título mundial de la Federación Internacional de Boxeo, sin que ninguno de los nombres grandes del ranking esté dispuesto a enfrentarlo. Ni Saúl “Canelo” Álvarez ni Jaime Munguía aceptaron el reto, dejando al descubierto un panorama incómodo para una división que presume de profundidad, pero rehúye el riesgo real.

La negativa de Munguía resulta especialmente llamativa. El mexicano solo tuvo una pelea el año pasado y, aun así, prefirió “otros planes” antes que disputar una corona mundial vacante. Esto ocurrió poco después de que Canelo también descartara un posible combate con Iglesias, apodado “El Tornado”, quien viene de noquear en ocho asaltos al ruso Vladimir Shishkin en una eliminatoria mundialista que lo convirtió en retador obligatorio. El cinturón quedó libre tras el retiro de Terence Crawford, pero la FIB sigue sin encontrar quién se anime a disputar el trono.

Mientras los promotores del cubano aceptaron la pelea casi de inmediato, los equipos rivales se tomaron horas para decir que no. Los nombres disponibles en el top 10 se reducen rápidamente. Algunos vienen de derrotas recientes, otros ya tienen compromisos pactados, y en el caso de los cubanos, existe una histórica reticencia a enfrentarse entre compatriotas, lo que complica aún más el escenario. Iglesias, dominante, noqueador y con poco cartel comercial, parece ser el típico riesgo que nadie quiere asumir.

Esa misma sensación de desafío frontal se replica en otra división, pero con un tono aún más directo. Yoenli Feliciano decidió abandonar cualquier rastro de modestia y lanzó un mensaje sin filtros al mundo del boxeo. Invicto, poderoso y convencido de su superioridad, el camagüeyano aseguró que no cree en nadie y que el mejor peso mediano del planeta es él. En una categoría donde conviven campeones como Erislandy Lara, Janibek Alimkhanuly y Carlos Adames, Feliciano dejó claro que está dispuesto a enfrentarlos a todos, incluso a su compatriota Lara.

Más allá del impacto de sus palabras, el mensaje tiene una intención clara: generar ruido, incomodidad y atención. En un deporte donde muchas oportunidades se negocian fuera del ring, provocar puede ser tan importante como ganar. Feliciano entiende que, si no lo buscan, él mismo debe forzar la conversación, aunque eso implique cruzar la línea del respeto. Su objetivo no es discreto: quiere un título mundial y lo quiere ya.

Mientras tanto, otra historia cubana se desarrolla con un enfoque distinto, más silencioso pero igual de prometedor. Jadier Herrera, nieto del legendario campeón olímpico Ángel Herrera, pelea este sábado por un título interino del Consejo Mundial de Boxeo en peso ligero. Invicto, con 17 victorias y 15 nocauts, el joven de 23 años ha construido su carrera lejos de los reflectores tradicionales, entrenando en Europa y bajo la guía de un equipo de alto nivel.

Herrera combina la escuela cubana clásica con una agresividad poco habitual para boxeadores formados en ese sistema. Zurdo, largo, con excelente movilidad y un instinto demoledor, ha despachado a nueve rivales consecutivos antes del límite. Su pelea ante el panameño Ricardo Núñez representa el examen más serio de su carrera, no solo por el cinturón interino, sino por la validación que supone vencer a un rival con experiencia y poder.

El apellido que carga pesa, pero también inspira. Ángel Herrera es sinónimo de grandeza olímpica, y Jadier comienza a demostrar que el legado no se quedó en la historia. Firmado por un promotor de primer nivel y con una estructura sólida detrás, su nombre empieza a sonar como un problema futuro para los campeones establecidos, especialmente si decide subir de división, algo que su físico ya sugiere.

Tres historias distintas, un mismo patrón: boxeadores cubanos con talento probado, hambre de gloria y puertas que no siempre se abren con facilidad. La pregunta polémica queda planteada para el debate: ¿los grandes nombres del boxeo están evitando a estos cubanos por estrategia, o el sistema actual protege a las estrellas mientras castiga al talento que todavía no vende?