OMG!! HUBO UN ROBO EN PLENO JUEGO DE SERIE NACIONAL Y EL JUEGO FUE SUSPENDIDO

La Serie Nacional de Béisbol vivió uno de sus episodios más lamentables y bochornosos cuando un robo masivo dentro del estadio Victoria de Girón obligó a suspender el partido entre Matanzas y Camagüey. Lo ocurrido no solo dejó a varios peloteros prácticamente sin pertenencias, sino que expuso, una vez más, el crítico nivel de desprotección y abandono que atraviesa el deporte en la isla. Lo que debía ser una tarde más de competencia terminó convirtiéndose en un golpe emocional y material para un equipo que, literalmente, quedó desamparado en su propio hogar.

Los jugadores se encontraban en los preparativos previos al encuentro cuando individuos no identificados lograron acceder al dogout y al vestuario de los Cocodrilos. Allí, sin ningún tipo de obstáculo, se llevaron todo lo que encontraron a su alcance. No fue un hurto aislado, sino un saqueo deliberado que dejó a varios atletas con lo puesto. Entre lo robado había implementos deportivos esenciales, guantes confeccionados a la medida con años de uso, bates personalizados, spikes, celulares, carteras y objetos personales de alto valor sentimental. Algunos peloteros ni siquiera tenían un teléfono para avisar a sus familias lo ocurrido.

La indignación fue inmediata. La dirección del equipo reportó la situación y exigió la suspensión del encuentro, pues era humanamente imposible pedirle a un grupo de jugadores que se concentraran en competir tras ver cómo perdían sus pertenencias más básicas. El golpe emocional fue tan fuerte que varios atletas quedaron paralizados, sin saber cómo reaccionar ante un acto que traspasó todos los límites del respeto y la ética deportiva.

Este episodio se suma a una lista que, lamentablemente, sigue creciendo. No es la primera vez que un equipo del béisbol cubano atraviesa un robo de esta magnitud. Industriales, durante un viaje a Santiago de Cuba en la Liga Élite, vivió una situación similar. Más recientemente, en Mayabeque, un lanzador fue investigado tras la pérdida de varios teléfonos de sus compañeros. Casos que reflejan la descomposición social que repercute directamente en el deporte nacional.

La pregunta que muchos se hacen es cuántas veces más deben repetirse episodios así para que haya una reacción real. El béisbol cubano, herido y debilitado, recibe un golpe tras otro mientras los protagonistas del juego continúan desprotegidos. Lo ocurrido en Matanzas no es solo un crimen: es un síntoma más de un sistema deportivo que lucha por sobrevivir en medio del caos.