Yuniesky Gurriel, exjugador y mentor, revela la feroz competencia entre sus hermanos ligamayoristas, Yuli y Lourdes Jr., un factor clave detrás del éxito duradero de la dinastía Gurriel.
La familia Gurriel es sinónimo de béisbol en Cuba y, desde hace más de una década, también en las Grandes Ligas. Pero lo que el público ve en los estadios no es más que el reflejo de lo que ocurre fuera del foco mediático: una lucha constante, íntima y feroz por la excelencia entre hermanos.
En una entrevista exclusiva con el canal Swing Latino MLB, Yuniesky Gurriel, el mayor de la icónica dinastía beisbolera, ofreció una mirada cercana —y sorprendentemente reveladora— sobre el tipo de competitividad que alimenta el legado deportivo de sus hermanos, Yuli y Lourdes “Yunito” Gurriel Jr.
“No se trata de competencias de hermanitos. Esto es de verdad”, advirtió Yuniesky con una mezcla de respeto y orgullo.
Más que una familia: una academia de élite
Actualmente, Yuniesky se desempeña como coach de bateo y director de la “Piña Power Academy”, un centro de entrenamiento que fundó en Miami y donde suele trabajar mano a mano con sus hermanos durante la temporada baja. Ahí, según relata, las sesiones de entrenamiento se convierten en verdaderos combates por la mejora personal.
“Nosotros hacemos pruebas de velocidad, de salida de la bola… y cuando ellos entrenan juntos, se desata una competencia que hay que ver para creer”, comentó con una sonrisa.
Yuniesky, quien jugó 16 temporadas en la Serie Nacional Cubana, entiende como pocos la psicología del atleta de alto nivel. Lo que diferencia a Yuli y Yunito, dice, no es sólo su talento, sino una voluntad casi obsesiva por superarse.
La esencia competitiva del linaje Gurriel
Yuli, campeón de Serie Mundial y con más de 10 años en la MLB, y Lourdes Jr., ya con ocho temporadas en las Mayores, no serían lo que son sin ese fuego interior que, según Yuniesky, los acompaña desde la infancia.
“Tienen características diferentes como seres humanos. Pero hay algo que tienen en común y es lo que los ha mantenido: son extremadamente competitivos. Eso es lo que ha llevado a Yuli a jugar tantos años y a Yunito a mantenerse consistente”, afirmó.
Esa misma llama ha sido alimentada por el legado de su padre, el legendario Lourdes Gurriel Sr., uno de los íconos del béisbol cubano, cuya disciplina y entrega han sido faro y ejemplo para sus hijos.
Un linaje con hambre de más
Más allá de los logros individuales, la familia Gurriel representa un fenómeno inusual: tres generaciones de élite conectadas por la sangre, el esfuerzo y una cultura del alto rendimiento que se cultiva en casa.
En tiempos donde las carreras deportivas se consumen rápidamente, los Gurriel se distinguen por su longevidad, constancia y una ética competitiva que, lejos de dividir, los une más como hermanos y profesionales.
“Esto no es juego. Cuando entrenan, están en modo guerra. Se empujan el uno al otro como si estuvieran en playoffs todo el tiempo”, añadió Yuniesky.
Conclusión: la hermandad como motor
Lo que podría parecer una competencia amistosa entre hermanos es, en realidad, un motor fundamental del éxito prolongado de los Gurriel. En su núcleo hay respeto, pero también exigencia mutua. Compiten, se desafían, se elevan juntos.
Yuli y Yunito no se entrenan para superarse entre sí. Se entrenan para superarse a sí mismos. Pero tener al otro al lado, en la misma jaula de bateo, lo hace inevitablemente más intenso, más real.
Y como dice Yuniesky:
“Esto es de verdad.”