Aroldis Chapman continúa consolidando su legado como uno de los mejores cerradores en la historia de las Grandes Ligas. A sus 37 años, el lanzador cubano no da señales de declive, y el pasado 2 de julio lo demostró una vez más al alcanzar la impresionante cifra de 350 salvamentos de por vida, convirtiéndose en apenas el tercer relevista activo en llegar a esa marca, junto a Kenley Jansen y Craig Kimbrel.
Chapman ingresó en la novena entrada del segundo juego entre los Boston Red Sox y los Cincinnati Reds, su equipo original en la MLB, y lo hizo con autoridad. Los Red Sox habían remontado el marcador en el octavo inning para ponerse arriba 5-3, situación ideal para que el zurdo cerrara el juego. El manager Alex Cora no dudó en darle la pelota al veterano, quien venía de un mes de junio perfecto, sin permitir carreras limpias y con apenas tres hits en 14 entradas.
La actuación de Chapman comenzó con un duelo de alto voltaje ante Elly De La Cruz. Desde el primer lanzamiento quedó claro que el cubano venía a imponer respeto. Abrió con una recta alta de 97.1 millas por hora que De La Cruz no pudo tocar. Luego le lanzó un sinker de 99.6 mph, con el mismo resultado. Finalmente, lo remató con un sinker a 101.3 mph, ubicado en la esquina externa, para poncharlo en tres envíos.
Después, enfrentó a Austin Hays, quien conectó un rodado cómodo al campocorto Trevor Story, que lo retiró sin problema. El último bateador fue Gavin Lux, quien logró extender su turno hasta una cuenta completa, pese a iniciar 0-2 ante rectas de 100 mph. Chapman mostró temple y dominio mental, lanzando hasta ocho pitcheos en ese turno antes de inducir un rodado lento por el centro del diamante que nuevamente fue controlado por Story para poner el out final.
Este salvamento no solo aseguró la victoria para Boston, sino que marcó un nuevo capítulo en la carrera de Chapman. Con su salvado número 15 de la temporada y el 350 de su trayectoria, se unió a una élite histórica. Es apenas el decimocuarto lanzador en la historia de la MLB que alcanza esa cifra. Además, su dominio sigue siendo evidente, con un promedio de velocidad que sigue superando las 100 millas por hora, una hazaña notable a su edad.
En cuanto a sus números históricos, Chapman también se acerca a marcas significativas entre los lanzadores cubanos. Con 1,297 ponches en su carrera, está a solo uno de igualar a Diego Seguí en el sexto lugar de más abanicados entre lanzadores nacidos en Cuba. Por delante tiene a Pedro Ramos, quien ocupa el quinto puesto con 1,305.
El brazo de fuego de Aroldis Chapman sigue escribiendo historia. No solo por sus estadísticas, sino por su capacidad de mantenerse dominante en el momento más crucial del juego, frente a bateadores jóvenes y talentosos. Su longevidad, consistencia y poder lo mantienen como uno de los cerradores más temidos y respetados del béisbol actual.