Yordan Álvarez atraviesa una de las temporadas más complicadas de su carrera en las Grandes Ligas, marcada por lesiones que han limitado severamente su tiempo de juego. Con apenas 48 partidos disputados en 2025, el poderoso bateador cubano ha sido pieza ausente en gran parte del calendario regular, pero los Astros de Houston se mantienen esperanzados en que pueda estar disponible para la postemporada. La gran incógnita es si su cuerpo responderá a tiempo para que su presencia se sienta en los momentos de mayor presión, cuando cada turno al bate puede cambiar el rumbo de una serie.
El incidente más reciente ocurrió el 15 de septiembre en un duelo ante los Rangers de Texas. Tras negociar un boleto en su primer turno y anotar gracias a un batazo de Carlos Correa, Álvarez se torció el tobillo izquierdo al pisar el plato. De inmediato se retiró del encuentro, visiblemente adolorido, y las alarmas se encendieron en la organización. Al día siguiente se confirmó que se trataba de un esguince severo, aunque por fortuna no hubo fractura. El gerente general Dana Brown se mostró optimista, indicando que se perdería lo que restaba de la temporada regular, pero que existía la posibilidad de que estuviera disponible para los playoffs. Aun así, los aficionados y especialistas miran con cautela, conscientes de los antecedentes de lesiones del toletero.
En el tiempo limitado que ha estado en el campo, Álvarez ha mostrado destellos de su acostumbrado poder ofensivo. Presenta una línea de .273/.367/.430 con un OPS de .797, seis jonrones, 27 carreras impulsadas, 17 anotadas, ocho dobles y 28 boletos. Son cifras que, si bien están por debajo de lo esperado para un jugador de su calibre, se entienden por las constantes interrupciones que ha sufrido durante el año. Lo notable es que, tras una de sus recuperaciones previas, demostró que puede volver encendido: en un lapso de 19 juegos llegó a batear .369, con un OBP de .462, slugging de .569 y OPS de 1.031, conectando 24 hits, incluyendo tres jonrones y cuatro dobles. Ese rendimiento subraya su capacidad de impacto inmediato cuando logra estar sano.
Los Astros han sabido mantenerse competitivos sin su presencia, sumando victorias importantes en su ausencia, pero nadie en la organización duda de la importancia de tenerlo en la alineación durante la postemporada. Álvarez no solo aporta poder, sino también disciplina en el plato y una habilidad especial para responder en momentos decisivos, características esenciales en series cortas como la de comodines. Incluso si no está al cien por ciento para correr las bases o jugar a la defensiva, su bate es un arma que puede inclinar la balanza.
El ejemplo de otros peloteros que han regresado de lesiones similares en tiempos ajustados, como Freddie Freeman en 2024, alimenta la esperanza de que el cubano pueda lograrlo. Para Houston, su regreso sería un impulso anímico y estratégico, ya que su sola presencia intimida a los lanzadores rivales. La postemporada se acerca y, mientras continúa su rehabilitación, la expectativa crece: contar con Yordan Álvarez, aun limitado físicamente, podría ser la pieza clave que lleve a los Astros a una nueva conquista en octubre.