Raisel Iglesias aseguró su continuidad en Atlanta tras llegar a un acuerdo por un salario de 16 millones de dólares para la temporada 2026, una cifra que confirma el estatus que el cubano se ha ganado como uno de los cerradores más confiables del beisbol actual. Después de probar la agencia libre y atraer el interés de varios equipos, el derecho terminó optando por permanecer en el lugar donde ha construido estabilidad, confianza y un rol protagónico dentro del bullpen.
La organización valoró no solo su experiencia, sino también su consistencia reciente. En 2025 firmó una actuación sólida, con 29 salvamentos y un desempeño que lo llevó a superar los 250 rescates en su carrera, un hito reservado para los relevistas de élite. La directiva de Atlanta entendió que reemplazar a alguien con su historial y dominio en finales de juego sería extremadamente costoso, tanto deportiva como financieramente, por lo que asegurar su regreso era un paso lógico.
A pesar del interés de otros equipos, Iglesias se mantuvo firme en su deseo de continuar en un entorno donde ha demostrado sentirse cómodo. Con 70 apariciones en la temporada pasada, un ERA de 3.21 y un WHIP de 1.00, dejó ver que su nivel competitivo sigue intacto. Más allá de los números, su presencia en la novena entrada otorga una tranquilidad que pocas organizaciones pueden presumir.
El cubano sigue destacándose por su habilidad para inducir swings incómodos y limitar el contacto fuerte en los momentos decisivos. Su sinker, que rozó las 95 millas por hora en 2025, continúa siendo su arma más efectiva, acompañado por un slider que rompe tarde y un cambio que altera el timing de los bateadores. Esa combinación lo mantiene entre los lanzadores más difíciles de descifrar en situaciones de presión.
Con este nuevo acuerdo, Iglesias disputará su quinta campaña con Atlanta, fortaleciendo un vínculo que ha sido clave tanto para su carrera como para la estructura competitiva del equipo. Sus estadísticas de por vida, con 253 salvamentos, 869 ponches y un ERA de 2.90 desde su debut en 2015, reflejan la magnitud de su aporte y explican por qué sigue siendo una pieza esencial.
Para 2026, Atlanta podrá continuar construyendo su plan sobre una certeza: en el último inning, el juego seguirá en manos de un cerrador que responde año tras año.