Las comparaciones entre grandes figuras del béisbol cubano siempre despiertan pasiones y debates intensos, y esta vez el centro de la conversación fue Liván Hernández, quien reaccionó con total franqueza cuando le preguntaron si había sido mejor que su hermano Orlando Hernández y que el legendario Pedro Luis Lazo. Durante una entrevista televisiva, el exlanzador dejó clara su postura con una frase que rápidamente se volvió viral: “Hay que respetar los rangos”. Lejos de sonar arrogante, la expresión resumió su manera de entender las diferencias entre trayectorias, contextos y escenarios competitivos.
En medio de un intercambio cargado de humor, Liván aprovechó para repasar su recorrido en las Grandes Ligas y explicar por qué considera que su carrera lo coloca en un escalón distinto. Sin rodeos, sostuvo que su legado en el béisbol profesional lo sitúa por encima de comparaciones directas con lanzadores que no tuvieron una experiencia prolongada en la MLB. Incluso se ubicó a sí mismo dentro de un top histórico de pitchers cubanos, junto a Luis Tiant y Adolfo Luque, apelando tanto a los números como al impacto sostenido en el máximo nivel.
Los argumentos estadísticos respaldan su visión. Liván Hernández fue campeón de la Serie Mundial en 1997 con los Marlins de Florida y resultó Jugador Más Valioso de ese Clásico de Otoño, además de quedarse con el MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Ese mismo año fue seleccionado dos veces al Juego de Estrellas, ganó un Bate de Plata y lideró la Liga Nacional en innings lanzados durante tres temporadas consecutivas, una muestra clara de durabilidad y consistencia en la élite del béisbol.
Por su parte, Orlando “El Duque” Hernández construyó una carrera inolvidable, especialmente en postemporada, con cuatro títulos de Serie Mundial y actuaciones decisivas que lo convirtieron en un símbolo del béisbol cubano en la MLB. Pedro Luis Lazo, en cambio, dejó una huella profunda en el béisbol amateur, donde se consolidó como una leyenda olímpica con múltiples medallas y un dominio prolongado en torneos internacionales.
Para Liván, todos merecen reconocimiento en su propio contexto, pero las comparaciones deben hacerse entendiendo que no todos compitieron en el mismo escenario ni bajo las mismas exigencias. Su mensaje fue claro: el respeto a los rangos nace de comprender la historia completa de cada carrera.