La situación de las visas para los peloteros cubanos rumbo al Clásico Mundial de Béisbol 2026 es mucho más compleja que simplemente “entregar un documento consular”: está directamente afectada por la política exterior, sanciones y trámites migratorios entre Estados Unidos y Cuba, algo que no ocurrió de la misma manera en 2023.
En 2023, aunque Cuba enfrentó tensiones y protestas fuera del terreno, sí logró que su equipo viajara y compitiera, incluso alcanzando semifinales con un roster que incluía jugadores nacidos o formados fuera de la Isla tras cambios en la política de su federación que permitieron incluir estrellas de Grandes Ligas. Es decir, la solicitud de visa y aprobación del torneo se completaron a tiempo y se gestionaron bajo un marco que —aunque político— terminó conciliándose con los requisitos de la OFAC y el Departamento de Estado de EE. UU. para ese evento.
Lo que ha cambiado para 2026 es el contexto político-migratorio en torno a Cuba. Tras una nueva administración estadounidense con políticas migratorias más estrictas, varios equipos deportivos cubanos han experimentado problemas de visas en eventos en territorio estadounidense, incluso para torneos de otras disciplinas, como voleibol o básquetbol. Las autoridades de EE. UU. han sido más rigurosas con la aprobación de visas, y en varios casos estas han sido negadas o simplemente no se han emitido a tiempo, lo que ha generado incertidumbre real sobre si Cuba podrá completar su trámite para viajar con todos sus peloteros.
Además de la cuestión estrictamente consular, existe un procedimiento previo que complica el proceso: la licencia que MLB debe obtener de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) antes de que jugadores cubanos puedan ser oficialmente registrados para participar en el Clásico. Esa licencia depende también del Departamento de Estado, lo cual ha generado retrasos y falta de respuesta oficial en tiempo y forma.
Por último, aunque hay confianza por parte de la organización del torneo en que Cuba estará presente en marzo de 2026, el estatus de visas individuales sigue pendiente y es posible que algunos jugadores no reciban autorización a tiempo.
La pregunta polémica queda en el aire para el debate: ¿Crees que el deporte debe quedar separado de las tensiones políticas entre países como EE. UU. y Cuba, o es inevitable e incluso justificado que las políticas migratorias afecten la participación de equipos nacionales en torneos internacionales?