Aroldis Chapman ha vuelto a demostrar que su leyenda en Grandes Ligas está lejos de apagarse. A los 37 años, el holguinero vive una temporada inolvidable con los Medias Rojas de Boston y acaba de ser reconocido como el Relevista del Mes de agosto en la Liga Americana, un premio que lo ratifica como uno de los brazos más temidos del béisbol actual. Lo que está logrando no solo engrandece su legado personal, sino que también lo acerca a cifras históricas que lo ponen en el radar de Cooperstown.
Durante el mes de agosto, Chapman fue sencillamente intratable. Lanzó 11 entradas en las que retiró a 34 bateadores sin permitirles un solo imparable. Ninguno de ellos pudo descifrar sus envíos, con excepción de un pelotero que negoció un boleto. A esa perfección se suman 14 ponches y ocho juegos salvados, números que dejan en evidencia que su brazo zurdo sigue siendo una garantía en los momentos más tensos. Su efectividad se tradujo en un promedio de bateo en contra de .000, una rareza que solo logran los relevistas con dominio absoluto sobre los rivales.
El récord que construye Chapman es aún más impresionante: 16 salidas consecutivas sin recibir hit, una racha que lo coloca en una lista selecta de especialistas en bullpen en la historia de las Grandes Ligas. En ese grupo solo figuran nombres como Randy Choate, quien logró 20 apariciones seguidas sin incogibles en 2011, y Tim Byrdak, que alcanzó 18 en 2012. El cubano, con su experiencia y su inquebrantable confianza, está cerca de reescribir un capítulo importante de las estadísticas de MLB.
Su fórmula no ha cambiado demasiado con el paso de los años, pero sí ha evolucionado con inteligencia. La recta de Chapman todavía alcanza las 100 millas por hora, algo que pocos pitchers de su edad pueden presumir. Sin embargo, no se apoya únicamente en la velocidad: su slider sigue siendo un lanzamiento devastador, capaz de desarmar a los bateadores zurdos y de congelar a los derechos. La combinación entre potencia y engaño lo mantiene vigente y con un nivel de efectividad que sorprende a propios y extraños.
Con más de 330 juegos salvados en su carrera, Chapman ya tiene un lugar asegurado en la memoria de las franquicias por las que ha pasado. Ha vestido uniformes históricos y ha dejado su huella en cada uno de ellos, desde Cincinnati hasta Nueva York, Kansas City y ahora Boston. Esa capacidad para sostener un rendimiento élite durante más de una década alimenta la conversación sobre su posible elección al Salón de la Fama del Béisbol. Su longevidad, consistencia y capacidad de reinventarse lo convierten en un candidato serio cuando llegue el momento de la votación.
El dominio cubano en los bullpens de Grandes Ligas no se limita únicamente a Chapman. Su compatriota Raisel Iglesias también brilló en agosto y fue distinguido como Relevista del Mes en la Liga Nacional. Iglesias, tras un inicio de temporada complicado, se recuperó con una efectividad de 0.69 y sumó 10 juegos salvados en el mes, consolidando la idea de que el relevo antillano atraviesa un momento dorado en MLB.
Cada salida de Chapman en esta campaña 2025 no solo representa un triunfo personal, sino también una prueba de que el talento no entiende de edad cuando se combina con disciplina y deseo de superación. El “Misil Cubano” está escribiendo uno de los capítulos más brillantes de su carrera y, con cada ponche y cada salvamento, acerca un poco más su nombre a la historia eterna del béisbol en Cooperstown.