Germán Mesa volvió a ser noticia y esta vez no por una alineación, un roster o una convocatoria, sino por lo que decidió no decir. En medio del ruido creciente alrededor del Clásico Mundial 2026 y las múltiples bajas que han golpeado al Equipo Cuba, el director del Team Asere optó por el silencio estratégico y lanzó una frase que marcó la agenda: “Es muy prematuro”. Sus palabras no tardaron en generar reacciones, porque llegan justo cuando la afición exige respuestas claras y señales de rumbo.
El histórico campocorto cubano compareció públicamente y dejó claro que, al menos por ahora, el Clásico Mundial no es la prioridad inmediata. Mesa explicó que su enfoque está puesto en objetivos más cercanos, como la Serie de las Américas y el posterior proceso de preparación en Nicaragua. Según su visión, todo forma parte de una planificación escalonada y acelerar los tiempos solo traería problemas. El mensaje fue directo: no habrá adelantos ni promesas apresuradas sobre un torneo que todavía se percibe lejano en el calendario.
Esta postura llamó la atención porque contrasta con el contexto actual del Equipo Cuba. Las ausencias de jugadores importantes han encendido las alarmas y multiplicado las dudas sobre el potencial real del conjunto. Aun así, Germán Mesa evitó entrar en ese terreno resbaladizo. Prefirió mantenerse firme en un discurso de proceso, evaluación constante y trabajo a corto plazo, esquivando cualquier análisis profundo sobre el grupo que enfrentará la dura llave del Clásico en Puerto Rico.
El manager también reconoció que la selección cubana vive bajo una presión permanente. Fanáticos y detractores siguen cada movimiento con lupa, sin puntos medios. Para Mesa, esa tensión no es nueva. Aseguró que desde su etapa como jugador aprendió a convivir con ese entorno y que el equipo se prepara mentalmente para competir bajo ese escenario, con enfoque positivo y concentración absoluta en el juego.
Sin embargo, su discurso dejó una sensación ambigua. Mientras algunos interpretan sus palabras como una muestra de serenidad y planificación, otros consideran que es una forma de evitar preguntas incómodas sobre un proyecto que hoy luce frágil. Las expectativas son altas, pero el propio Mesa intentó bajarlas, desplazando el foco hacia competencias previas y restando urgencia al gran evento de selecciones.
La figura de Germán Mesa vuelve a dividir opiniones. Su estrategia de “paso a paso” puede ser prudente o puede convertirse en una excusa peligrosa si los resultados no acompañan. Y ahí queda la pregunta que enciende el debate: ¿la cautela de Germán Mesa es la clave para sorprender en el Clásico Mundial 2026 o simplemente está ganando tiempo ante un equipo que no termina de convencer?