ESCANDALO!! PEDRO LUIS LAZÓ REVELA UN SERIO DATO DE LA PELOTA CUBANA QUE ERA UN MITO !!!

Pedro Luis Lazo es considerado una de las grandes leyendas del béisbol cubano, no solo por su imponente figura en el montículo, sino también por la huella que dejó en el equipo de Pinar del Río y en la pelota nacional. A lo largo de 20 temporadas en las Series Nacionales, logró convertirse en el lanzador con más victorias en la historia del béisbol cubano, acumulando 257 triunfos, además de 20 rescates, una efectividad de 3.22 y un average oponente de apenas .245. Sin embargo, a pesar de esa carrera longeva y brillante, el “Rascacielos pinareño” solo pudo levantar el trofeo de campeón en dos ocasiones, ambas con los Vegueros de Pinar del Río en los años 1997 y 1998, campañas que quedaron grabadas como momentos imborrables en su trayectoria.

El propio Lazo reconoció en una entrevista concedida a “El Show de Swing Completo” que esos títulos tuvieron un valor especial. “Las dos Series Nacionales consecutivas que ganamos fueron muy emocionantes porque ser campeón en el béisbol cubano es algo grande”, expresó el estelar lanzador, quien en esas temporadas no solo fue un abridor de garantías, sino también un relevista capaz de resolver situaciones complicadas con la misma efectividad. Su versatilidad lo convirtió en un arma letal dentro de un equipo que contaba con una de las rotaciones más completas en la historia de la pelota insular.

Lazo fue claro al describir la fortaleza de aquel conjunto: “Derrotar a Pinar del Río en esos años era complicado porque teníamos el mejor staff de pitcheo del país, además de tres o cuatro de los bateadores más respetados. Algo así pasó poco después con Santiago de Cuba”. Sus palabras encuentran respaldo en la nómina que compartió montículo con él. Aquel cuerpo de lanzadores reunía a nombres de talla histórica como José Ariel Contreras, otro derecho de enorme calidad que posteriormente brilló en las Grandes Ligas, y a los zurdos Omar Ajete y Faustino Corrales, considerados entre los más dominantes que pasaron por el béisbol cubano.

Además de esos pilares, el bullpen de Pinar contaba con brazos de gran valor como Abel Madera, Ismael Cortina y Osvaldo Jiménez, así como dos jóvenes que más tarde darían el salto a las Mayores: Alay Soler y Danys Báez. Esa profundidad en el pitcheo le dio a los Vegueros la capacidad de dominar rivales en series decisivas y marcar la diferencia en un campeonato tan exigente como el cubano de los años noventa.

La ofensiva tampoco se quedaba atrás. Los hermanos Omar y Juan Carlos Linares aportaban fuerza y consistencia, Yobal Dueñas era uno de los peloteros más completos de la liga y Daniel Lazo, junto a los receptores Yosvani Madera y Lázaro Arturo Castro, sumaban piezas claves al engranaje ofensivo y defensivo. El torpedero Renier Capote completaba un cuadro que combinaba seguridad a la defensa con capacidad de producir carreras.

Con esos ingredientes, Pinar del Río logró conquistar dos títulos consecutivos bajo la dirección de dos entrenadores distintos: en 1997 con el experimentado Jorge Fuentes y en 1998 con Alfonso Urquiola, quien debutaba como manager. Ese back-to-back colocó a los Vegueros entre los equipos más exitosos de la década, una época marcada por el dominio de conjuntos históricos como Henequeneros, Industriales, Villa Clara y Santiago de Cuba.

Pedro Luis Lazo cerró su carrera con números de leyenda y con el reconocimiento unánime de la afición. Aunque solo celebró dos coronas nacionales, su legado trasciende los títulos, pues quedó como símbolo de poder, resistencia y calidad en el montículo, un lanzador que con su imponente figura y su carácter competitivo se convirtió en sinónimo del béisbol cubano.