Odrisamer Despaigne es uno de esos peloteros cubanos cuya historia ha estado marcada por el sacrificio, la perseverancia y las oportunidades que se abren y cierran en cuestión de días dentro del béisbol profesional. Nacido en La Habana Vieja e hijo del ex relevista Francisco Despaigne, Odrisamer se dio a conocer en Cuba como parte de los Industriales, con quienes lanzó ocho temporadas y se consolidó como un brazo confiable en el staff de pitcheo del equipo más mediático del país. Además, formó parte del equipo Cuba que asistió al Clásico Mundial de 2013, lo que le permitió ganar visibilidad internacional antes de tomar una de las decisiones más importantes de su vida: salir del país.
Su escape se produjo en Europa, durante una escala en Francia en 2013, cuando decidió no regresar junto al equipo que participaría en el torneo de Rotterdam, aprovechando la oportunidad para perseguir el sueño de llegar a las Grandes Ligas. Un año después, Odrisamer ya estaba en el radar de varias organizaciones de MLB y fue entonces cuando vivió un episodio que, según confesó años más tarde en “El Show de Swing Completo”, pudo cambiar el rumbo de su carrera: un tryout con los New York Yankees.
“Yo fui a un tryout con los Yankees y lucí muy bien, pero ellos no querían que la prensa se enterara de que me habían hecho esas pruebas”, relató el habanero. Sin embargo, el agente que lo representaba filtró la información a los medios pensando que era un movimiento positivo. Ese detalle no cayó bien en la gerencia de los Yankees, que decidió apartarse de la negociación. Aun así, el interés del Bronx no desapareció del todo, y tras ver que Despaigne firmaba un contrato de Liga Menor por un millón de dólares con San Diego Padres, regresaron con la intención de igualar la oferta.
A pesar de esa insistencia, Odrisamer prefirió mantenerse en la organización de los Padres porque sentía que allí tendría un camino más directo para debutar en Grandes Ligas. Y no se equivocó. El 23 de junio de 2014 hizo su primera apertura en MLB contra San Francisco Giants, lanzando siete entradas en blanco con apenas cuatro imparables permitidos. Un debut soñado que lo puso en el mapa de inmediato.
De esa manera comenzó una carrera de seis temporadas en la Gran Carpa, vistiendo los uniformes de Padres, Orioles, Marlins, Angels y White Sox. Aunque nunca llegó a consolidarse como una estrella, dejó momentos de calidad y demostró su capacidad para adaptarse a distintos roles dentro del pitcheo. Pero su trayectoria no se limitó a Estados Unidos. Despaigne ha sido un verdadero trotamundos del béisbol, lanzando en ligas invernales de Venezuela y República Dominicana, y más tarde en Asia, donde tuvo tres campañas en Corea del Sur con resultados positivos que incluyeron un título de liga.
En años recientes, tras regresar al continente americano, se ha mantenido activo en la Liga Mexicana de Béisbol y en la Liga del Pacífico, consolidándose como un veterano con experiencia y liderazgo en los equipos que lo contratan. Aunque en su momento confesó que hubiera firmado con los Yankees, Odrisamer siempre defendió su decisión de apostar por San Diego, convencido de que ese camino le permitió cumplir su sueño de lanzar en Grandes Ligas. Su historia es un reflejo de las encrucijadas que enfrentan los peloteros cubanos al dejar la isla y la manera en que cada decisión puede cambiar el rumbo de una carrera.