El boxeador cubano Lázaro Álvarez, conocido como “El Príncipe”, ha encendido la atención de los aficionados al revelar sus ambiciones en el ámbito profesional tras una destacada carrera amateur. Con 34 años, Álvarez mantiene intacta su motivación y expresó claramente su objetivo: convertirse en campeón mundial profesional, llevando su legado más allá de los éxitos obtenidos con la selección nacional de Cuba y los Domadores.
Durante la entrevista, Álvarez destacó que su enfoque actual está en el profesionalismo, pero sin menospreciar su etapa amateur, donde acumuló un historial envidiable con múltiples medallas en Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos, incluyendo tres preseas de bronce que marcaron su trayectoria. “Ninguna etapa es superior a la otra. Como amateur obtuve todos mis títulos y crecí como atleta. Gracias a eso pude abrirme camino y ahora el profesionalismo es una motivación para seguir agrandando mi legado, poner en alto el nombre de Cuba y alegrar a mi familia”, aseguró.
El pinareño reconoció que llegar a la cima en el profesionalismo requiere tiempo, disciplina y sacrificio, y se declaró dispuesto a asumir todos los retos necesarios para ascender en los rankings mundiales. “Mientras tenga salud y mis proyectos claros, seguiré. Quiero ser campeón del mundo profesional, y eso conlleva sacrificio y tiempo. Trato de adquirir la experiencia suficiente para acercarme a la élite, y siento que voy por buen camino”, explicó con determinación.
Álvarez también reflexionó sobre su desempeño en Juegos Olímpicos, donde obtuvo bronces en tres ocasiones. Pese a no alcanzar la presea dorada, afirmó que esas experiencias le enseñaron a sobreponerse a la adversidad y a valorar cada logro: “Fui tres veces medallista de bronce; el destino no quiso que fuese campeón en esos momentos. El deporte es así. Me siento orgulloso de lo que logré y sé que cada experiencia me ha preparado para nuevos desafíos”.
Aunque actualmente se concentra en el profesionalismo, Álvarez no cierra la puerta a regresar al ámbito amateur si la Federación Cubana lo requiere. “Soy un atleta disciplinado. Si algún día me necesitan, allí estaré”, afirmó. Con esta postura, Lázaro Álvarez demuestra su compromiso con el deporte cubano, su ambición por conquistar títulos profesionales y su deseo de dejar una huella imborrable, consolidándose como uno de los boxeadores más destacados de su generación. Su camino continúa, y los aficionados estarán atentos a cada paso que dé en la búsqueda de la corona mundial.