Aroldis Chapman volverá a pisar el escenario más importante del béisbol de selecciones casi dos décadas después de su primera experiencia, con una motivación clara: reivindicar su imagen en el Clásico Mundial. El zurdo holguinero aparece en la lista preliminar de Gran Bretaña para el torneo de 2026, una noticia que marca un giro llamativo en su carrera y reabre un capítulo que quedó inconcluso desde 2009, cuando defendió los colores de Cuba siendo apenas un prospecto cargado de potencia, pero aún verde en experiencia.
En aquella segunda edición del Clásico Mundial, Chapman debutó como abridor frente a Australia y dejó una impresión inicial muy positiva. Durante cuatro entradas completas mostró una velocidad descomunal, alcanzando las 101 millas por hora, y retiró a los primeros siete bateadores que enfrentó. Permitió una sola carrera limpia, tres imparables y ponchó a siete rivales, dejando su efectividad en 2.25 tras esa presentación. Cuba terminó imponiéndose 4-3 en un duelo cerrado que alimentó las expectativas alrededor del joven lanzador.
Sin embargo, la historia cambió drásticamente en la siguiente fase. Chapman fue designado para abrir ante Japón en un partido clave, una decisión arriesgada considerando su corta experiencia internacional. El equipo asiático descifró con rapidez su repertorio basado casi exclusivamente en velocidad y lo castigó temprano. En apenas tres entradas permitió múltiples carreras y fue reemplazado en medio de un rally que sentenció el encuentro. Japón terminó ganando 6-0 y dejó una marca imborrable en aquella actuación del cubano.
El balance final de Chapman en el Clásico de 2009 fue discreto: dos juegos iniciados, 6.1 entradas lanzadas, seis carreras limpias permitidas, efectividad de 5.68, ocho ponches y cuatro boletos, con un récord de una derrota. Aquella experiencia quedó asociada a la imagen de un lanzador explosivo, pero aún inmaduro para escenarios de máxima presión.
Diecisiete años después, el contexto es completamente distinto. Chapman llegará al Clásico Mundial de 2026 con 38 años y una trayectoria consolidada en Grandes Ligas, reconocido como uno de los cerradores más dominantes de su generación. En la temporada 2025 con Boston Red Sox, el zurdo firmó una campaña sobresaliente: trabajó 61.1 entradas, logró cinco victorias, salvó 32 juegos, permitió solo ocho carreras limpias y registró una efectividad de 1.17, con un WHIP de 0.70.
Ahora, con un rol distinto y una madurez forjada en cientos de apariciones de alto estrés, Chapman tiene ante sí la oportunidad de cerrar el círculo. No será el joven impulsivo de 2009, sino un veterano curtido que busca saldar cuentas pendientes con el Clásico Mundial y demostrar que el tiempo, lejos de apagar su fuego, lo transformó en una versión más completa y letal del “Misil Cubano”.