En la mañana del 13 de noviembre surgió una noticia que reavivó el interés en el entorno del béisbol cubano: la posibilidad real de que el equipo Cuba participe en la próxima Copa del Caribe, programada para celebrarse en diciembre en Nassau, Bahamas. La Confederación del Caribe de Béisbol anunció que la Federación Cubana comunicó oficialmente su intención de asistir al torneo, el cual adquiere especial relevancia al otorgar dos cupos directos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026. Este incentivo parece haber impulsado la decisión preliminar de incorporarse a la competencia, luego de semanas de incertidumbre y reajustes en el calendario internacional.
La selección dirigida por Germán Mesa había quedado sin la posibilidad de debutar en la Copa América de Béisbol, evento suspendido de manera inesperada, lo que dejó al cuerpo técnico con planes truncos y a los peloteros sin el escenario competitivo que habían preparado durante meses. Ante ese vacío, la Copa del Caribe surge como la alternativa inmediata para retomar el ritmo y evaluar al grupo en un contexto internacional. Aunque aún no existe un anuncio definitivo, varios medios especializados coinciden en que la presencia cubana está prácticamente confirmada, pues la organización del torneo ya fue notificada de su interés formal.
Todo apunta a que la plantilla será muy similar a la anunciada para la Copa América, aunque persisten interrogantes sobre la reintegración de jugadores que habían quedado fuera por lesiones u otros motivos. El cuerpo técnico deberá decidir si mantiene la nómina tal como estaba o si ajusta ciertas piezas antes del viaje. La necesidad es evidente: Cuba requiere competir cuanto antes para poner en práctica las estrategias diseñadas para este nuevo ciclo y medir el rendimiento de sus figuras ante equipos de diferentes ligas del área.
Aun cuando el nivel de la Copa del Caribe es inferior al de otros torneos de élite, funciona como plataforma ideal para comenzar a definir roles, fortalecer la cohesión del grupo y evaluar a profundidad el estado actual del equipo con miras al reto mayor: el sexto Clásico Mundial de Béisbol. La meta es construir un elenco competitivo, capaz de avanzar y plantarse frente a los grandes del deporte.
Para ello será fundamental contar con todas las figuras posibles, incluidos los peloteros que hoy actúan en Grandes Ligas. Nombres como Daisel Hernández, Andy Pagés o Yariel Rodríguez han mostrado disposición para vestir nuevamente el uniforme nacional, pero su participación depende de un factor decisivo: la aprobación de la OFAC, requisito indispensable para que Cuba pueda competir sin restricciones y continuar dando forma a su selección absoluta.