EL MAS ALTO JEFE DE LA PELOTA CUBANA ACABA CON MLB CON ESTE COMENTARIO

La polémica vuelve a rodear al béisbol cubano a pocos días del inicio del Clásico Mundial de Béisbol, luego de que el presidente de la federación, Juan Reinaldo Pérez Pardo, rompiera el silencio tras la negativa de visas a varios integrantes de la delegación. El dirigente no ocultó su molestia y aseguró que la decisión dejó al equipo en una situación complicada desde el punto de vista organizativo, generando ajustes de última hora en funciones clave dentro del grupo.

Según sus declaraciones, las personas afectadas no eran figuras decorativas, sino parte esencial del funcionamiento interno del equipo, con responsabilidades asignadas por el comité organizador del evento. La ausencia de estos miembros obligó a redistribuir tareas en plena recta final de la preparación, algo que, en palabras del propio presidente, los dejó “desamparados” en varias áreas operativas justo antes de una de las competencias más importantes del béisbol internacional.

El impacto no solo ha sido logístico, sino también emocional. Pérez Pardo afirmó que dentro del equipo existe una mezcla de indignación y motivación. Por un lado, los jugadores y el cuerpo técnico sienten que no podrán competir en igualdad de condiciones fuera del terreno. Pero, al mismo tiempo, aseguró que esta situación ha fortalecido el espíritu del grupo, que ahora estaría más comprometido en salir al terreno a representar la bandera con orgullo y demostrar carácter ante la adversidad.

El dirigente también señaló que la inconformidad del plantel está dirigida hacia las autoridades estadounidenses por la negativa de las visas, aclarando que, según su versión, los organizadores del torneo vinculados a las Grandes Ligas han brindado apoyo durante el proceso para facilitar la participación de Cuba en el evento.

Entre los afectados por la decisión se encuentran varios funcionarios administrativos que tradicionalmente acompañan a la selección en competencias internacionales, así como figuras con experiencia dentro del sistema del béisbol cubano. La ausencia de este grupo ha generado debate entre aficionados y especialistas, ya que muchos cuestionan el verdadero impacto que puede tener la falta de personal administrativo en el rendimiento deportivo dentro del terreno.

Mientras tanto, el equipo Cuba se prepara con la intención de convertir la controversia en motivación, apostando a que la tensión externa se traduzca en energía competitiva. Sin embargo, la situación vuelve a poner en el centro del debate la compleja relación entre deporte, política y competencia internacional.

La pregunta que está encendiendo las redes es clara: ¿esta situación realmente fortalece al equipo Cuba o evidencia problemas de organización que podrían pasar factura en el Clásico Mundial?