Yoan Moncada vuelve a colocarse en el centro de la discusión rumbo a la temporada 2026, no por un repunte espectacular o una vuelta al nivel de estrella que alguna vez se proyectó para él, sino por la incertidumbre total que rodea su futuro. Con más de 107 millones de dólares ganados en su carrera y a las puertas de superar los 110 millones en ingresos totales, el cubano enfrenta otra agencia libre en la que su destino, por ahora, permanece completamente difuso.
El antesalista llegó al mercado tras firmar en 2024 un contrato puente de un año y cinco millones con Los Angeles Angels, una especie de apuesta personal para relanzar su carrera. Aunque se adueñó de la tercera base ante la ausencia de Anthony Rendon y cumplió de forma respetable en 2025 —promedio de .234, 12 jonrones y 35 impulsadas en 84 juegos—, sus números no bastaron para borrar las dudas acumuladas por años de irregularidad, lesiones y un rendimiento cada vez más distante de aquel que mostró en 2019.
La realidad es que los equipos con urgencia en la antesala tienen otros nombres en la parte alta de sus prioridades. Alex Bregman o Eugenio Suárez dominan la atención del mercado, dejando a Moncada en un segundo plano. Incluso clubes necesitados, como Mariners o Nationals, parecen observarlo solo como una opción económica y temporal. En Anaheim no se descarta su regreso, pero tampoco hay señales firmes de que la organización lo tenga como prioridad.
El principal obstáculo para Moncada no es su edad —aún tiene 30 años—, sino la dificultad para mantenerse en el terreno. Desde 2022 no supera los 100 juegos y su producción ofensiva no se acerca a los estándares que alguna vez lo catalogaron como un talento generacional. Su valor actual en el mercado, estimado en 4.5 millones anuales, refleja lo que hoy representa: un jugador de experiencia, útil en momentos, pero lejos de ser garantía.
Aun así, su bagaje y su condición de bateador ambidiestro lo mantienen con opciones reales de continuar en MLB. Ha probado ser capaz de contribuir cuando está saludable y su defensa sigue siendo un activo apreciado. Sin embargo, su próximo contrato probablemente dependerá de un equipo dispuesto a asumir el riesgo de su inconsistencia a cambio de un costo moderado.
Lo cierto es que Moncada ya aseguró una carrera económicamente exitosa. Lo que está por verse es si aún conserva el deseo —y la capacidad física— de demostrar que todavía pertenece al más alto nivel.