Si había un juego donde no se podía fallar, era este. Con la Serie Final al rojo vivo y la presión al máximo, los Toros del Este se jugaron más que una victoria… y encontraron respuesta en el brazo de un veterano que no se achica en los grandes escenarios. Odrisamer Despaigne salió al montículo con temple, autoridad y la misión clara: mantener con vida a su equipo. Y lo cumplió.
El lanzador derecho cubano fue elegido para abrir el tercer partido de la Serie Final de LIDOM frente a los Leones del Escogido, en el siempre exigente estadio Quisqueya Juan Marichal. En un duelo cerrado, intenso y dominado por el pitcheo, los Toros se impusieron tres carreras por dos en un choque que se definió en los últimos suspiros y que tuvo como gran protagonista al antillano.
Despaigne tomó la pelota desde el primer inning y marcó el tono del partido de inmediato. Atacó la zona, trabajó con inteligencia y nunca perdió la calma. Se mantuvo en la lomita hasta el sexto episodio, cuando permitió dos carreras, pero para ese momento ya había hecho el trabajo pesado. En 5.2 innings de labor, ponchó a siete bateadores, otorgó apenas una base por bolas y mantuvo controlada a una de las ofensivas más peligrosas del torneo.
Aunque salió del juego con su equipo momentáneamente abajo en el marcador, su actuación fue clave para que los Toros se mantuvieran cerca y con opciones reales de remontar. Y así fue. En la parte alta del noveno episodio llegó la reacción: Rudy Martin conectó un doble al jardín derecho que trajo la carrera del empate y, con las bases llenas, Eric Filia negoció una base por bolas que empujó la del triunfo definitivo.
Tras el encuentro, Despaigne dejó claro que se sentía fuerte y confiado. Señaló que el equipo necesitaba una salida como esa y destacó la importancia de comenzar el juego con un cero para levantar el ánimo colectivo. También aseguró estar listo para lanzar nuevamente si la serie se extiende a un sexto o séptimo partido, demostrando su compromiso total con la causa taurina.
Más allá de las estadísticas, su presencia aporta calma, experiencia y liderazgo a un staff que busca el campeonato en una final donde cada detalle pesa. Con la serie ahora dos juegos a uno a favor del Escogido, los Toros siguen vivos… y Despaigne ya dejó su huella.
La pregunta que queda flotando y que enciende el debate es clara: ¿debe Odrisamer Despaigne ser el abridor de un posible Juego 6 decisivo, o los Toros deberían guardar su brazo para un todo o nada final?