El ex jardinero cubano Rusney Castillo, quien alguna vez fue considerado una de las promesas más grandes del béisbol al firmar un lucrativo contrato con los Boston Red Sox, ha perdido una millonaria demanda relacionada con el incumplimiento de pagos a sus ex representantes. Este caso añade un capítulo más a la controvertida carrera de Castillo, señalado por muchos como una de las peores contrataciones en la historia de los Red Sox.
En 2014, Castillo firmó un contrato de seis años y 72.5 millones de dólares con los Boston Red Sox, un récord en ese momento para jugadores cubanos que llegaban a la Major League Baseball (MLB). Este acuerdo generó grandes expectativas tanto para el jugador como para la franquicia, pero su desempeño en el terreno de juego nunca estuvo a la altura de lo esperado. Durante su paso por las Grandes Ligas, Castillo solo jugó 99 partidos entre las temporadas 2014 y 2016, registrando un promedio de bateo de .262, con 7 jonrones y 35 carreras impulsadas. A pesar de su prometedor inicio, fue enviado a las ligas menores y nunca pudo consolidarse en el equipo principal.
El acuerdo que firmó con los Red Sox estipulaba que debía pagar el 20% de sus ganancias a «Go Sports Management» y a otra empresa que se encargó de gestionar su carrera. Aunque Castillo cumplió con algunos de estos pagos en los primeros años, eventualmente dejó de hacerlo. En respuesta, las dos empresas presentaron una demanda en su contra en septiembre de 2018, reclamando un total de 5.6 millones de dólares por el incumplimiento del contrato.
Tras cinco años de disputas legales, las partes llegaron a un acuerdo en el que Castillo se comprometió a pagar 3 millones de dólares, una cifra significativamente menor a la originalmente exigida, pero que representa un golpe financiero considerable para el ex pelotero. Según el periodista Francys Romero, quien informó sobre el caso, este acuerdo marca el cierre de un prolongado proceso legal que ha afectado tanto a Castillo como a sus ex representantes.
El contrato de Castillo con los Red Sox se considera uno de los mayores fracasos en la historia de la franquicia. Aunque se esperaba que fuera una pieza clave en el equipo, su incapacidad para rendir a un nivel competitivo en la MLB, junto con su salario elevado, lo convirtieron en una carga financiera para la organización. Después de ser enviado a las ligas menores, Castillo nunca volvió a jugar en las Grandes Ligas, lo que puso fin a su sueño de convertirse en una estrella en la MLB.
Tras su salida de los Red Sox, Castillo continuó su carrera en otras ligas profesionales. Jugó en la Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NPB), así como en las ligas invernales de México (LMP) y Puerto Rico (LBPRC). Aunque nunca logró alcanzar el éxito que se esperaba de él en la MLB, ha mantenido una presencia en el béisbol internacional, donde ha seguido demostrando su talento.
Este caso es un recordatorio de los riesgos y desafíos que enfrentan los jugadores internacionales al ingresar a la MLB, así como de la importancia de cumplir con los compromisos contractuales.